CON FRANCO BAILÁBAMOS SIN CENSURA (Y RESPIRÁBAMOS MEJOR)


Cuarenta horas, con sus respectivas noches, es lo que se ha durado la “rave” de Llinars del Vallès sin intervención policial, judicial, ni política. Doscientos perro-tecnos han desafiado a todo un Govern de la Generalitat parapetados en una nave abandonada, Cataluña es un erial industrial tras el procés, con música electrónica y sustancias psicotrópicas a todo trapo y de todo tipo. Las jóvenas y jóvenes provenientes de los cuatro puntos cardinales de Europa, han evidenciado que en la República de Chichinabo catalana en construcción, los que prefieren bailar, antes que votar, son reprimidos, perseguidos y  multados por celebrar, como les salga del higo, la llegada del nuevo año.  Sin duda, con Franco y sus guateques de vinilo caseros, bailábamos mejor. No voy a negar que siendo comunista, te podía caer una somanta de palos a manos de Billy el Niño, que como Otegui, también era un hombre de paz. Pero el franquismo jamás prohibió una fiesta, incluida la Patum.  

Pere Aragonés, nuestro Honorable en funciones, tiene pinta de haber pisado pocos after hours. Así nos va. Es más, diría que incluso es virgen, pero eso es una cosa privada que no viene a cuento. De lo que no hay duda, es que si la chavalería moviera el esqueleto a ritmo de Els Pets y se pusieran ciegos con ratafía de la terra,  la Creu de Sant Jordi como mínimo. Sardanes cony, que això ho pague jo!. En este país de aguafiestas y amargados procesistas, o te movilizas en la Meridiana a favor de los presos neolíticos o eres un proscrito. Eso si, para los treinta colgados escasos que cortan toda una avenida reclamando la libertad de los golpistas recluidos en el spa de Lledoners, escolti, ¡manga ancha, que son de los nuestros!  

El gobierno cutre-comunista, en apenas diez meses de pandemia china, además de disparar el consumo de Diazepam entre la clase trabajadora, ha prohibido sin rubor hasta las orgías, antaño estrategia antifranquista de infiltración, como lo fueron el bikini de las suecas y el amor libre para progres que no se comían un rosco. No quiero imaginarme este país dentro de tres años más de rodillo freudiano-posmoderno a toda vela. A este paso, todo será delito en esta granja bolivariana sin rebelión posible ni plausible.  

Para que luego hablen de los nazis y la prohibición de bailar swing.  

PD: ¡FELIZ 2021! Nos vemos en las calles hasta la victoria final contra la cutre-tiranía.  

Sandra Ventura 



Categorías:Revista de prensa

3 respuestas

  1. Maravilloso artículo 👏👏👏👏

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  2. Esas fiestas las financia Soros que está por encima de todo.

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  3. Reblogueó esto en .

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