“VISCA ESPANYA”. LOS CONCEJALES DE LÉRIDA, A CUCHILLADA LIMPIA. 1644.


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Después  de la batalla de Lérida en mayo de 1644 en la ciudad estallaron tumultos entre partidarios  y detractores de entregarse a las fuezas españolas sitiadoras. El más destacado tuvo lugar entre las propias autoridades de la “Paería o ayuntamiento de la ciudad.” El mismo alcalde o “paer”, don Joan Pons, junto a un grupo de concejales inició la sublevación contra las autoridades militares francesas y contra el grupo de concejales separatistas profranceses.

Visca lo Rey de Espanya”, gritó el alcalde Pons en medio de la Plaza mayor de Lérida, donde se estaba celebrando una sesión del ayuntamiento el 7 de julio de 1644.  ¿“Que es això, senyor paer? (¿Que es esto, señor alcalde”)? le contestó un concejal “independentista” profrancés llamado Onofre Angledill. Según la Relación catalana del suceso en ese momento Pons contestó “Volem lo Rey de Castella que es nostre Rey”.(Queremos al Rey de Castilla que es nuestro rey) y ni corto ni perezoso, sacó un cuchillo y se lo clavó a Angladill repetidamente  matándolo en el acto.

Entonces el Paer Pons ordeno que se colocara una bandera roja en lo alto de la Catedral para animar a las fuerzas militares españolas  sitiadoras a que atacaran por una de las brechas de la muralla y la ciudad de se les entregaría. (Entonces se consideraba a la bandera roja un símbolo de España. Los Tercios tenían el color rojo como uno de sus elementos identificativos y siempre solían llevar prendas o accesorios de ese color). Al mismo tiempo el capitán Berenguer, jefe de las milicias de la ciudad intentó atacar al Gobernador francés de la plaza pero su ataque fracasó y Berenguer murió.

Esto cambió el rumbo de los acontecimientos y finalmente Pons y su grupo de concejales proespañoles fueron detenidos y hechos prisioneros por los soldados franceses. Eran en total 50 personas entre el alcalde, algunos concejales, religiosos, milicianos y otras personas. Sin embargo tan solo 25 días más tarde la ciudad se rindió a las fuerzas españolas de Don Felipe de Silva, que concedió  generosas condiciones de capitulación a los franceses y sus partidarios para que pudiesen huir a Barcelona o a Francia si quisiesen. Pons y sus partidarios fueron liberados y volvieron a ocupar el poder,  bajo la soberanía española.

Lérida resistiría heroicamente a partir de ese momento un duro asedio francés hasta  que la ciudad quedó definitivamente liberada en 1647.

RAFAEL MARÍA MOLINA.

Fuente: “La Guerra dels Segadors a través de la premsa del época”. Henry Eftinghausen.  Vol. 2. Editorial Curial. 1993.

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