Relación entre Granada y Cataluña (4): la guerra de Els Segadors


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Tras el levantamiento de la llamada Guerra de Els Segadors, la traición de Pau Clarís y la entrega del Principado de Cataluña al Rey de Francia, todos los catalanes que no demostraran lo contrario pasaron a ser sospechosos de sedición.

El rey Felipe IV pregonó un bando en Bibarrambla del 8 de octubre de aquel mismo año. El rey ordenaba elaborar un censo de todos los catalanes estantes y habitantes; debían registrarse todos los que tuviesen la condición física para asistir a la guerra (entre 16 y 50 años). Si lo hacían era la prueba de su fidelidad al rey y sino debían ser arrestados. El bando añadía que su destino era acudir a defender su tierra de origen, Cataluña.

La situación en Cataluña era crítica  por la entrada de tropas francesas en la Península. Portugal iniciaba su propia deriva secesionista y la plata de América no llegaba con la regularidad y cantidad necesaria para afrontar tantos frentes de Guerra. Por eso, el rey exigió (finales de octubre de 1640) que Granada enviase a Madrid un ejército de 1.000 granadinos-catalanes censados como catalanes.

Las compañías partieron el 20 de noviembre para unirse a las formaciones de otras ciudades; iban al mando del Conde de Santisteban. A primeros de enero de 1641 llegaba el millar de granadinos a tierras catalanas, mezclados con los 23.000 infantes del resto de España y 3.500 caballos comandados por el virrey de Cataluña, el Marqués de los Vélez.

La entrada de la columna por Martorell fue fácil y parecía que la guerra iba a durar poco. Pero el 26 de enero, en el intento de asalto del castillo de Montjuic, sufrieron una terrible derrota. Los soldados granadinos-catalanes sufrieron grandes pérdidas y     tuvieron que retroceder hasta Tarragona. Permanecieron cercados por los ejércitos franceses de La Mothe en la antigua ciudadela romana hasta el 26 de agosto de 1641, en que la flota castellana rompió el bloqueo. En Tarragona se dejaron las vidas otro puñado de granadinos, entre los que se encontraba Bernabé Hurtado de Velasco, de la nobleza local y capitán de caballería.

 

Batalla de Montjuic

Otros cuantos cayeron en la defensa de Tortosa. Como la situación de la guerra no mejoraba, Felipe IV volvió a solicitar más catalanohablantes-granadinos. El 10 de mayo de 1642 partió de Granada hacia Cataluña, pasando por Madrid, otra compañía compuesta de 250 arcabuceros y piqueros. A cada uno se le pagó una soldada de 100 reales en Granada, más otros 100 al llegar a Madrid. Al mando iba el capitán Francisco de Granada y Alarcón.

 

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