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A finales del primer milenio, Almanzor destruyó Barcelona. El hijo de Almanzor, desde el Califato de Córdoba seguía enviando razzias contra los condados de la Pre-Cataluña.

En el año 1010, los condes de la Marca Hispánica, liderados por el hijo del Borrel II, Ramon Borrell I (Conde de Barcelona, Gerona y Osona y Duque de Hispania Citerior), se pusieron las pilas y decidieron que se había acabado el “cachondeo”. Contó con su hermano Ermengol, Conde de Urgell y otros Condes. También aprovechó las divisiones internas en el califato de Córdoba.

Por aquella época las cosas eran como eran. Ramon Borrell I contrató musulmanes tortosinos para la expedición y el Califato contrató mercenarios calendarios. En general los soldados de los condados pelearon duro y consiguieron victorias y alguna que otra derrota; llegando a morir Ermengol en el campo de batalla. Pero finalmente Ramon Borrell I, volvió victorioso y un botín cuantioso. Esta razzia sirvió para unir lazos entre los condados pre-catalanes y se iniciaron pactos con el Reino de Castilla que iban dotando de una lógica a la reconquista.