Uno y uno es dos. Es muy sencillo, pero hay que saber explicarlo a muchos.

En foto de portada vemos cómo unos terroristas islamistas hacen gala de la actual bandera “antifascista” (que ya es un logo internacional). Esta sería una clara relación entre el islamismo y los antisistema y explicaría por qué los antisistema son enemigos de lo que ellos llaman “islamófobos”.

Hasta aquí clarito. Ahora veamos las contradicciones que esto produce.

Nada más producirse el atentado de las Ramblas, el foto-montador-periodista, Jordi Borràs, lanzó un twitt equiparando a los terroristas (que llamó “ultraderecha integrista”) con la ultraderecha islamófoba.

Entonces … menudo lío … ¿resulta que los terroristas de la fotos son “ultraderechistas integristas” que hacen gala de una bandera antifascista? Un poco raro no.

La cosa tiene fácil explicación: por un lado el pensamiento borrasiano no tiene ni “caps ni peus”; por otro, el islamismo terrorista y los antisistema tienen un enemigo común que les lleva a esa unión contranatura: odian la civilización occidental.