Algunos Guardias urbanos veteranos habían demandado a la alcaldesa de Barcelona que colocara bolardos o pilones en las Ramblas, precisamente para protegerlas. De hechos, tras los atentados de Niza, muchas ciudades europeas han cubierto así sus paseos.

Se han instalado estos sistemas de unos simples bolardos, pilones o jardineras de cemento armado en sus versiones fijas o móviles, tanto en sus arterias principales como en los conciertos o ferias.

Por el contrario, lo único que ha estado haciendo el Ayuntamiento es inhibirse en las campañas contra el turismo de las CUP. Pues ya lo tienen. Alguien se ha dedicado no solo a espantar el turismo sino a asesinarlo literalmente. Por cierto, estamos esperando una condena clara de los atentados por parte de “Arran” y compañía.

 

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La paradoja: la CUP querían que se fueran, y los islamistas los han echado