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La prueba -según los cánones de rigor histórico del INH- es inapelable.  Santiago Espot, huyendo de la justicia para no tener que pagar 14.000 euros por las pitadas al Jefe de Estado, recaló en Vietnam.

Con gran sorpresa, descubrió que los calçots forman parte de una tradición culinaria milenaria en Vietnam. Ello podría explicar los tan controvertidos orígenes de Cataluña.

Santiago Espot, cayendo en éxtasis, ha decidido vietnamizar su apellido: Si-Es-Pot. Los del Instituto de Nova Història se lamentan de que en el 92 un desalmado  quemara la réplica de una de las carabelas de Colón, para emprender un épico viaje a Vietnam.

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