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El mundo al revés. Las fuerzas de seguridad reciben a menudo agresiones y los agresores salen de rositas. Eso sí, como sean ellos los agresores pueden ir a la cárcel como así ha sucedido. La Audiencia de Barcelona ha condenado a un mosso d’esquadra a dos años de cárcel y dos de inhabilitación por golpear a un joven, al que causó una herida en la oreja con la porra, en un dispositivo policial montado por las manifestaciones contra el desalojo del centro okupa Can Vies.

En su sentencia, la Sección Séptima condena al agente por un delito de lesiones pero le absuelve del delito contra la integridad moral del que también estaba acusado, al entender que, pese a que su actuación fue “a todas luces desproporcionada” ante una situación que era simplemente “molesta”, no incurrió en un “trato degradante” de la víctima.

El tribunal condena también al mosso a indemnizar con 4.500 euros al joven, por la “lógica afectación moral que el episodio conlleva” no solo para él, sino para “cualquier ciudadano agredido por un agente del que se espera precisamente apoyo y protección”.