Cuando Barcelona era la base de Cruzadas contra el Islam, 1535


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Frente al mito catalanista que siempre ha hablado de una Cataluña cerrada en si misma durante la época de los Habsburgo, sin implicarse en las aventuras imperiales de los reyes y de Castilla, la realidad es bien diferente. La colaboración militar catalana durante los reinados de Carlos V y Felipe II fue importante e intensa en determinados momentos.

Al principio de su reinado en 1519, Carlos I de España y V de Alemania celebró Cortes en Barcelona que pusieron las bases para la colaboración entre la Corona y las instituciones catalanas como la Diputación o Generalidad dominadas por los nobles del Principado, cuyos fueros y privilegios la Corona respetaba, aunque sin renunciar a ejercer directamente el poder en algunas ocasiones con gobernadores, virreyes y tropas castellanas para defender el Rosellón (que aún pertenecía a Cataluña y España) frente a loa franceses. La lealtad catalana durante los 2 años siguientes fue muy importante para Carlos en una época en que se produjo la revuelta de los Comuneros en Castilla y la de las Germanías en Valencia que pusieron en grave riesgo su trono.

En mayo de 1521 España sufrió una grave amenaza de seguridad con la invasión francesa durante la primera guerra entre Carlos V y Francisco I de Francia. Los franceses ocuparon Navarra, parte de Guipúzcoa y llegaron hasta Logroño. También atacaron Cataluña y en 1522 sitiaron Puigcerdá e incluso atacaron Amposta con su flota. Carlos, ya reconciliado con Castilla, contó con el apoyo de tropas castellanas, aragonesas y el muy importante de las milicias guipuzcoanas y vizcaínas con el que derrotó a los franceses, liberó Logroño, reconquistó Navarra y Fuenterrabía en duras batallas expulsando hacia Francia a los invasores.

También los catalanes respondieron con valor y Puigcerdá resistió y venció a los franceses. Incluso el vizconde de Canet con 1000 exbandoleros pasados al servicio real atacó y saqueó la zona de Gascuña, en Francia. La colaboración catalana con el Emperador siguió siendo notable. En 1535 Carlos planeó una ofensiva muy importante calificada como Cruzada por el Papa: la conquista de Túnez, una de las principales bases de la piratería musulmana que asolaba la Europa mediterránea en aquella época. Barcelona se convirtió en base logística de toda España y punto de partida para el gran desembarco que se planeaba en Túnez.

En Barcelona se construyeron 50 de las 130 galeras y galeones de la flota de invasión. Desde Málaga llegaron 500 tablones para cañones, toneladas de madera desde Vizcaya y Guipúzcoa, y también llegaron para apoyar a los trabajadores y maestros catalanes, expertos vascos, italianos y flamencos así como miles de soldados castellanos pagado todo ello con oro y plata de América. Cuando llegó el momento, la invasión fue un éxito y Túnez fue conquistada tras batallas muy duras. Barcelona había sido decisiva. Miles de marineros catalanes participaron en la ofensiva.

Por supuesto, no todo era perfecto y hubo durante el reinado notables roces entre las autoridades reales y las instituciones catalanas pero en general siempre se encontraron soluciones y prevaleció la colaboración entre Cataluña, la Corona y el resto de los territorios hispánicos.

Rafael María Molina. Historiador.

Fuente: L´Emperador y els catalans. Catalunya a l´Imperi de Carles V. (1516-1543). Ángel Casals. 2000.

 

 

 

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