españaentera

Según cuenta el historiador Manuel Riu, “Ningún catalán llevaba el nombre de Jorge (Jordi) en el barrio de Santa María del Mar”, en la Barcelona de mitad del siglo XIV. Contrariamente a lo que pudiera parecer en el imaginario popular, la devoción a sant Jordi, durante siglos, fue muy limitada, circunscrita a ciertas elites y con escaso arraigo popular. Sólo con la aparición del catalanismo, la imagen de Sant Jordi fue utilizada como parte del aparato ensoñador nacionalista.

Para colmo, este encumbramiento decimonónico se inició con una declaración de españolismo. El historiador Pere Anguera, conocido por su aversión a todo lo que fuera tradicional, se asombró al descubrir uno de los primeros panfletos decimonónicos dedicados al santo, titulado Sant Jordi. Patró de Catalunya. En él se pueden leer las siguientes estrofas laudatorias “Catalans i castellans / jermans son tots en la terra / fora l´odi i rencor / i viva la Espanya entera /Bon cop de fals /Bon cop de fals / al que vulguin la guerra, bon cop de fals” (Referencia que se encuentra en el libro del mencionado autor: Sant Jordi, Patró de Catalunya). La traducción sería: “Catalanes y castellanos / hermanos son todos de la tierra / fuera el odio y el rencor / y viva la España entera”. Es evidente que este panfleto, sin fecha, pero escrito entre finales del siglo XIX o principios del XX, correspondería a un tradicionalista que empezaría a ver cómo el catalanismo, aparentemente conservador, se estaba trocando en un discurso de odio contra Castilla.