'El monarca de las sombras' (Random House)

Extracto de la entrevista publicada en ElConfidencial, con motivo de su última novela

Con ‘El monarca de las sombras’ (Literatura Random House) Javier Cercas vuelve a la Guerra Civil. En esta ocasión, el escritor regresa a 1936 para reconstruir la historia del “héroe” de su familia, Manuel Mena, un joven que, con diecisiete años, se alista convencido de esos ideales que abanderaban el falangismo y el movimiento fascista europeo.

Mena morirá dos años más tarde, en 1938 en la Batalla del Ebro. Cercas reconstruye la historia de este joven, reconvertido en un auténtico símbolo de heroismo para la familia pero, ¿qué llevó a Mena a “equivocarse” de bando? Esta es la pregunta que se plantea el autor en su novela que, como él mismo dice, se trata de la novela pendiente: “la historia de Manuel Mena es una historia que debía contar, pero que no me atrevía a contar”.

P. Una herencia que, en este caso, es la franquista.

Yo vengo de una familia franquista, cuyo “héroe” era un joven falangista. En este sentido, volviendo a la anterior pregunta, la novela dialoga con ‘El impostor’, que hablaba de algo muy normal y muy humano: cuando hablamos del pasado más desagradable y duro, lo que hacemos, tanto individual como colectivamente, y no me refiero solo a los españoles, es edulcorarlo, maquillarlo o esconderlo, que es lo que hacía Enric Marco. Marco se creaba un pasado heroico y hermoso, para ocultar un pasado mediocre.

Javier Cercas. (EFE)
Javier Cercas. (EFE)

P. En aquella novela, Enric Marco se convertía no en una excepción, sino en un reflejo de una supuesta impostura generalizada: negar el pasado franquista colectivo. ¿No es generalizar demasiado afirmar algo así?

R. Yo en ningún momento he dicho que los españoles eran unos impostores, claro que no lo eran. Lo que sucedió es que después del franquismo, a través de lo que se decía en medios de comunicación o por parte de los partidos políticos, daba la impresión de que aquí en España no había franquistas. Lo que digo en referencia a Enric Marco es que él lleva al extremo la tendencia de esconder el pasado, afirmando que no tuvimos nada que ver con Franco. Claro que tuvimos que ver con Franco, por activa o por pasiva. Lo que ha habido es una construcción a posteriori, de lo que Marco es una hipérbole, según la cual en España no había franquistas. Y no digo que la gente debía salir a la calle y jugársela oponiéndose al régimen, digo solo que es necesario aceptar la realidad tal y como fue.

P. ¿Hemos heroicizado o edulcorado la Guerra Civil y el franquismo?

R. Vázquez Montalbán decía que, en el franquismo, los anti-franquistas cabían en un autobús y, casi añadiría, en un microbús. Lo que no podemos es vender la historia de que todos éramos antifranquistas. Y, por esto, ‘El monarca de las sombras’ conecta con ‘El impostor’, porque hay una voluntad de mirar al peor pasado de frente y de verdad, con toda la complejidad, con toda la honestidad y con todo el coraje del que soy capaz. Yo vengo de dónde vengo y tengo que saberlo. El libro no habla solamente de la Guerra Civil, sino de la herencia de la Guerra Civil; hablo del pasado en la medida en que el pasado es presente.

P. Afirma que es imposible deshacerse de esa herencia que, en su caso, es falangista, pero ¿acaso no es posible desprenderse de ella distanciándose ideológicamente?

R. Nosotros cargamos con una herencia: somos lo que hemos sido, somos nuestros antepasados y su herencia la tenemos. A mí no me gusta la herencia, pero la tengo. Por esto, tenemos que saber de dónde venimos, hay que conocer nuestra herencia, porque, de todos modos, vas a cargar con ella; pero si la conoces, puedes manejarla, es decir, puedes ser crítica con ella y distanciarte. Lo que yo pretendo hacer con mi herencia es entender, no justificar. Entender no significa justificar.

Decir que entender es una manera de justificar es un inmenso error que solo puede cometer gente muy poco inteligente