MRajoy Vacaciones playa 

Continúan los desafíos separatista y la amenaza a la unidad de España es cada vez más evidente. La reacción del Gobierno español es nula o eso aparenta. Mientras en el Parlament acelerán los pasos para la desconexión, en Madrid se toman todo con una calma infinita y con una sangre fría inquietante.

El ejecutivo de Rajoy afronta con serenidad el desafío que le plantea el gobierno catalán presidido por Carles Puigdemont. Descarta totalmente que suceda lo mismo que con el 9N, en 2014, y, sin hacer ruido, acelera los planes para abortar el referéndum. Muchos esperan una reacción contundente para frenar en seco el golpe de Estado.

El ejecutivo de Mariano Rajoy tomó este viernes dos decisiones. Una, a través del consejo de ministros, con el anuncio de que llevará los presupuestos de la Generalitat al Tribunal Constitucional, por haber incluido una partida económica para celebrar el referéndum. Lo que hará el Gobierno es pedir al Consejo de Estado un dictament sobre los prespuestos, en el momento en el que éstos se publiquen el BOE. Es el paso necesario para impugnarlos ante el Constitucional, lo que supondría la suspensión temporal de esas partidas económicas.

La otra decisión del Gobierno vino a través de la Fiscalía Superior de Cataluña, que abrió diligencias de investigación por desobediencia, prevaricación y malversación de caudales públicos por los preparativos para la organización del referéndum.