Lluís Janer Riba, sacerdote de 56 años y natural de Pontils (Tarragona), tenía el cargo de “monje sacristán de la catedral de Tarragona”, ciudad donde fue asesinado el 23 de julio de 1936 y beatificado en 2013. Es el primer mártir beatificado que murió en dicha provincia. Según Francesc Basco Graciá, “vivía en una casa de la plaza del Fórum. Tres milicianos lo descubrieron en el balcón, le obligaron a bajar a la calle y a quitarse la sotana. Le dispararon a quemarropa y cayó en el portal de su casa. Ensotanado y ensangrentado, arrastraron sus restos hasta un montón de escombros para que se lo llevara el carro de la basura”.