recasens

Por mucho que se diga ahora, la entrada de las tropas nacionales fue tomada por muchos catalanes, incluso partidarios de la República, con un cierto alivio. El cansancio, las privaciones, el sentimiento de lo inevitable, llevaban a muchos desear el final de la Guerra, aunque fuera con una derrota Todo ello sin contar con los que recibieron con entusiasmo a las fuerzas nacionales.

Quizá un testimonio más que significativo es el del socialista Josep Recasens, hermano de los banqueros propietarios del Banc de Catalunya. En sus memorias, tituladas Vida inquieta. Combat per un socialisme català (1985), refiere este sentimiento: “Por fin, hoy -28 de enero de 1939- ha llegado a este pueblo pintoresco –el Figaró- las tropas nacionales. Los esperábamos con ansia. Han hecho su entrada triunfal hacia las dos de la tarde. Nos han hecho cenar tarde, pero no nos ha dolido ni poco ni mucho, porque el acontecimiento nos ha satisfecho más que la mejor de las comidas. Lo he de declarar sinceramente: hasta incluso yo que tenía dos hijos en las filas del Ejército republicano, que he combatido implacablemente el fascismo, que he sido enemigo indomable del militarismo y de las revueltas militares, estaba anhelando, esperando aquel momento”.

Josep Recasens fue uno de los protagonistas de aquellos tiempos y hombre clave en el PSUC.