fierro2Uno de los personajes más notables en la América imperial fue el catalán Gabriel Miguel de Avilés y del Fierro, nacido en Vic, en 1735. Fue hijo de José de Avilés Itúrbide, coronel de dragones y corregidor de Vic, de quien heredó la carrera militar. En 1768, con el grado de sargento mayor, fue destinado a Perú. Avilés hizo frente a las sublevaciones encabezadas por José Gabriel y Diego Túpac Amaru (por cierto en los años 70 el grupo revolucionario con el nombre de Túpac Amaru, hacía las delicias de los progresistas catalanes). Más tarde, al mando del cuerpo de reserva, participó en la expedición del general José del Valle contra los sublevados indígenas.

En 1796 encontramos a Avilés como Capitán General (Gobernador) del Reino de Chile y Presidente de su Real Audiencia. Durante su mandato realizó magníficas labores de gestión pública en Santiago relacionadas con la seguridad, limpieza, ornato, construcción, servicios públicos, caridad, empedrado de calles, instalación de alumbrado público por medio de faroles de vidrio o provisión del Hospital San Juan de Dios para los más pobres. Gracias a él se construyeron muchas iglesias en Chile. En 1799 Avilés marchó a Buenos Aires como Virrey del Río de la Plata.

Desde su cargo liberó a los guaraníes de las encomiendas, entregándoles la propiedad de las tierras, creó la Escuela de Náutica y promovió la publicación del Telégrafo Mercantil, primer periódico de Argentina. En 1800 Carlos IV le nombró Virrey del Perú. Durante su gobierno dedicó parte de su tiempo a asuntos religiosos, por lo que era conocido popularmente como el “virrey devoto”. Contrajo matrimonio con la dama limeña Mercedes Risco y Ciudad, junto a la que sufragó diversas obras de caridad, como el Hospital del Refugio para mujeres. Ya en 1810 decidió retirarse y volver a España, pero falleció en Valparaíso. Su vida es espectacular y merecería el recuerdo de todos los catalanes.