LIBRO: “CAUTIVOS EN RUSIA. LOS ÚLTIMOS COMBATIENTES DE LA  DIVISIÓN AZUL”


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En estos tiempos donde los separatistas veneran como a mártires a un puñado de políticos millonarios recluidos en cárceles con piscina, pista de tenis y todo tipo de comodidades, ( que además a las 2 semanas ya estaban renegando de su “republica” ante el juez para poder salir), es especialmente adecuado recordar el espartano y heroico ejemplo de más de 500 soldados españoles prisioneros de guerra en las terribles condiciones del Gulag de la URSS de Stalin entre 1943 y 1954.

Eso hace este magnífico libro: “Cautivos en Rusia. Los últimos combatientes de la División Azul”. Con casi 1000 páginas y escrito por Francisco Torres, (probablemente el mayor especialista actual en la División Azul junto a Carlos Caballero Jurado), el libro va a ser con toda probabilidad la obra definitiva sobre los prisioneros de la División Azul en Rusia.

Entre 500 y 600 prisioneros españoles de la División Azul, la mayoría capturados durante la batalla de Krasny Bor, en febrero de 1943 permanecieron en los campos de concentración soviéticos hasta su regreso a España en abril de 1954. A base de documentos y testimonios el autor ha logrado reconstruir las dramáticas vivencias de cientos de prisioneros españoles que conocieron los campos de Siberia, las prisiones de Moscú, el trabajo esclavo en las granjas colectivas y muchas otras penalidades.  Unos 130 murieron de hambre o enfermedades.

Igual que los demás colectivos de prisioneros de guerra como los alemanes, los españoles también vivieron la lucha interna entre los prisioneros patrióticos que resistían heroicamente el maltrato soviético y sus intentos de lavado de cerebro y la pequeña minoría que claudicó y pasó a colaborar con los rusos ( conocidos como los “antifá”). Hubo episodios muy heroicos  que podrían dar para varias películas como el motín de los presos españoles en el campo de Borovichi, cerca de Leningrado, en abril de 1951 cuando 200 de ellos neutralizaron a los guardias y tomaron el control del campo durante unos días en protesta por las malas condiciones y la política de dispersión a la que los rusos querían someterles. Finalmente los rusos enviaron tropas y sofocaron la sublevación, (aunque tuvieron que negociar no llevar a cabo la dispersión)

Hubo muchos momentos emocionantes como la reconciliación con pilotos republicanos españoles retenidos en la URSS desde 1939 que se convirtieron en unos camaradas más. Incluso no faltó el amor en algunas ocasiones con mujeres rusas de las granjas colectivas en la que los españoles trabajaron como forzados. Nunca perdieron la esperanza de volver a casa aunque los rusos les decían que jamás saldrían de allí. A muchos la religión y el rezo del Rosario les ayudó a mantener la moral. Finalmente tras la muerte de Stalin, ya en 1954, los españoles supervivientes fueron repatriados  a España en el barco de la Cruz Roja Internacional “Semiramis” que el 2 de abril llegó a Barcelona donde fueron objeto de un recibimiento inolvidable y se reunieron con sus familiares en medio de escenas de gran emoción.

El Gobierno condecoró a los repatriados y consideró oficialmente su periodo de cautiverio como  “tiempo de campaña”.Estas historias que hasta ahora se conocían sobretodo gracias a los libros de memorias de algunos oficiales repatriados como el capitán Teodoro Palacios o el teniente Gerardo Oroquieta ahora quedan corroboradas en este libro de Francisco Torres. Un libro que sin dramatismos innecesarios pero con rigor y minuciosidad explica la gesta de estos soldados españoles prisioneros en la Rusia de Stalin.

2 comments

  1. La semana pasada oí a Fernando Paz y Eduardo García hablando de los héroes de la División Azul.Pense que tenía que investigar sobre ella y sobre los también Tercios de Flandes, creo que estaba también José Javier Sparza, podía ser una tertulia pero no llevan a algún especialistas en historias concretas, ellos tres son los que más saben de historia en general. Cayó delante de mis ojos,parte de la leyenda negra que un argentino decía que los españoles llevaban perros de las razas peligrosas para matar argentinos, también me interesa saber si eso sucedió en la realidad o no, se que los británicos llevaban perros de las razas Bulldog y Bullterrier.Paraban en Canarias que recibe su nombre de los canes que habia cuando los españoles llegaron a Canarias tiene dos razas peligrosas: El perro de presa canario de gran tamaño y el Bardino o Majorero, oriundo de la isla de Fuerteventura, pero que se extendió también a todas las islas.

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