MEMORIA HISTÓRICA – Valls: templos y conventos devastados por los sicarios del frente popular


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La ciudad de Valls es patria de eximios artistas como los hermanos escultores Francisco y Luís Bonifaz y el pintor mosén Pons. En las iglesias y capillas del municipio había un conjunto de admirables monumentos barrocos, que hicieron de la ciudad el centro más importante del Arzobispado de Tarragona, por lo que se refiere a representaciones artísticas de los siglos XVII y XVIII. El desastre ocasionado por la persecución religiosa, desencadenada por los sicarios del Frente Popular, con la destrucción de templos y la quema de imágenes sagradas, tomó aquí proporciones extraordinarias, tanto por el número como con la cantidad de los retablos y escultoras destruidos. Sólo fragmentos de retablos, relieves, imágenes y lienzos pudieron escapar de la acción destructora de los revolucionarios anticlericales, apoyados, sin duda, por quienes gobernaban Cataluña en aquellos azarosos tiempos.

Esas autoridades “tan democráticas y liberales”, a las que hoy levantan “monumentos” y convierten en “mártires”, fueron las que suprimieron el día de NAVIDAD (ver GOGC diciembre de 1936)) y convirtieron el día de REYES en la “setmana dels infants” (ver DOGC enero 1937). No contentos con ello, cambiaron los nombre de Santos de todos los municipios de Cataluña (ver DOGC enero de 1937). Por ejemplo, Santa Coloma de Queralt se convirtió en Queralt de la Conca; Sant Carles de la Ràpita, en La Ràpita, y así sucesivamente. Se cumplen OCHENTA años y los medios escritos y audiovisuales lo ignoran, lo pasan por alto; están aquejados de una preocupante “sordera” o padecen una “ceguera” que cualquier médico calificaría de “preocupante”.

Pero volvamos al patrimonio artístico y cultural de Valls:

+ IGLESIA DE SAN ANTONIO ABAD (Sant Antoni Abat).                       

El templo fue asaltado y devastado. Las imágenes y los ornamentos sagrados fueron sacados del templo e incendiados en el Paseo de la Estación. El edificio fue convertido en depósito de objetos procedentes de los edificios destruidos. Desaparecieron todos los retablos y el mobiliario de culto. Terminada la guerra civil, se recuperaron algunas piezas de orfebrería litúrgica.

+ IGLESIA DE SAN FRANCISCO (Sant Francesc).

Fue asaltada y devastada; sus imágenes y ornamentos sagrados, incendiados en el Paseo de la Estación. En el incendio perecieron varios retablos, entre ellos uno de la Virgen de la Victoria, con imagen y relieves de Luís Bonifaz; el de San Antonio y el de la Dolorosa, con telas de algún mérito; y, además, el Cristo de la Hermandad. Se salvó una imagen gótica, venerada como Santa Lucía, y otra de Santa Rita, en madera policromada. El templo fue habilitado como almacén agrícola.

+ IGLESIA DE NTRA. SRA. DEL LLADÓ

Sus imágenes y ornamentos sagrados también fueron quemados en el Paseo de la Estación. La Santa Imagen del Milagro, escultura gótica de la primera mitad del siglo XIV, se salvó al igual que el panteón de don Javier de Castaños, vencedor de la Batalla de Bailén. El templo fue saqueado y habilitado como comedor para refugiados.

+ IGLESIA DE SAN ROQUE (Sant Roc).

El templo, edificado en 1600, fue saqueado, sus imágenes y ornamentos sagrados, quemados y los retablos, destruidos e incendiados. En él se veneraba el cuerpo de San Severo, mártir, traído de Roma. La ciudad poseía en sus iglesias y capillas un conjunto admirable de monumentos barrocos, que hacían de ella el centro más interesante del arzobispado en representaciones artísticas de los siglos XVII y XVIII. El desastre ocasionado tomó proporciones extraordinarias e irreparables en los aspectos cultural y artístico. Además, el templo contenía un retablo y cuatro cuadros en sus muros.

+ IGLESIA Y CONVENTO DE LAS MONJAS MÍNIMAS.

Ambos edificios fueron arrasados hasta sus cimientos. La iglesia contenía un retablo de la Inmaculada Concepción y cuatro más con los cuerpos de los santos mártires Benito, Teodoro, Gaudencio, Felicidad y Coloma, traídos por el P. Gasó de Roma el año 1816, que perecieron en el incendio posterior a la destrucción de los edificios.

+ IGLESIA Y CONVENTO DE LAS CARMELITAS DESCALZAS.

Ambos edificios fueron arrasados completamente. La iglesia contenía un retablo mayor con una tela pintada y otros cuatro más. Guardaba un interesante relicario con una espina de la corona de Nuestro Señor Jesucristo, que regaló la reina de Chipre. Doña Leonor, en el siglo XIV, a los Padres Carmelitas de Valls. Estaba compuesto por un relicario gótico engastado en otro de estilo plateresco. Parece que tan preciosa joya se salvó.

+ IGLESIA PARROQUIAL DE NTRA. SRA. DEL CARMEN.

La iglesia fue saqueada y devastada; sus imágenes y ornamentos fueron quemados en el Paseo de la Estación. Robaron las campanas y convirtieron el templo en almacén de productos agrícolas. Contenía retablos barrocos de los siglos XVII y XVIII, el mayor con grandes tablas de San Juan, San Elías, Santa Úrsula y otros. Detrás del retablo de San Ignacio apareció una pintura mural con Santa Lucía, que se perdió además de la imagen de Cristo en el sepulcro, obra de piedra del año 1535.

+ PARROQUIA DE SAN JUAN BAUTISTA (Sant Joan).

Un grupo de forasteros sacaron todas las imágenes y ornamentos de los templos de la ciudad, luego formaron una pila monumental en el Paseo de la Estación. El templo, durante el periodo republicano, fue transformado en garaje para la CNT, UGT y FAI. El pavimento quedó estropeado y las sepulturas abiertas y profanadas. La sacristía principal fue completamente saqueada y echados a la hoguera los armarios, ornamentos sagrados y los objetos de culto.

El día 21 de julio de 1936 se celebraba en este templo un funeral solemne, con toque de campanas. Al terminar, irrumpieron en el templo un grupo de revoltosos armados, con gritos y blasfemias, que obligaron a desalojar la iglesia. En media hora rompieron cajas, armarios y otros elementos, amontonaron los bancos y sillas y lo rociaron con bencina. Una brigada de operarios estuvo destruyendo los prestigiosos retablos y objetos de culto durante meses, que luego fueron pasto de las llamas.

Allí desapareció el monumental retablo mayor, único en su clase, dedicado al titular de la parroquia, que llegaba casi a la bóveda del templo, con una altura de 25 metros. El zócalo de este retablo de sillería se inició en 1617. El primer tramo o andana, de orden dórico, de ricos mármoles jaspeados y negros. Estaba adornado por 16 cariátides de gran tamaño, de las que sólo se salvaron tres. En la segunda andana había ocho grandes relieves en alabastro de Sarral, que representaba pasos de la Pasión del Señor; y otros tantos menores con Santas Matronas.

Otras obras de extraordinario valor artístico son las del escultor Onofre, de Tortosa, que las esculpió durante los años 1618 al 1620, por 1200 libras. El retablo, de madera dorada y policromada, estaba formado por cuatro grandes cuadros de alto relieve, con escenas de la vida de San Juan Bautista en su nacimiento, la represión de Herodes, el bautismo de Jesús y la degollación. Como marco de un tríptico, unos cuerpos salientes con las estatuas de los Apóstoles, Santos Padres, Profetas y Ángeles. Presidía el retablo una bella imagen de San Juan Bautista, llena de energía y de intensa emoción artística, rodeado de los cuatro evangelistas. En la hornacina superior inmediata estaba la imagen de la Purísima; y en el tramo superior, en forma de coronamiento, el Crucificado con su Santísima Madre, colmado de adornos y figuras próximas a la bóveda. Todo fue destrozado y echado a la hoguera, sin quedar rastro.

El gran Sagrario de 1664 tuvo el mismo fin. Sólo quedaron unas pinturas de San Pedro y San Pablo, de unas puertas del zócalo. Los hermanos José y Lázaro Tramullas construyeron esta obra desde 1639 a 1662, por el precio de 14.000 libras. El dorador de Barcelona Magín Torrebrunalo decoró por 4.400 libras entre los años 1695 y 1698.

El gran presbiterio, de sillería, fue arrancado junto a los dos ángeles de los ángulos. Era una obra de Pedro Mateu, del siglo XVIII, así como las verjas de hierro que lo circundaban, que, junto con otras de valor artístico que adornaban las capillas laterales, fueron arrancadas, destruidas y destinadas a otros usos.

Todos los demás retablos fueron igualmente destrozados y consumidos por el fuego. El de la capilla del Sacramento, con un magnífico Sagrario, rodeado de las figuras de los sacerdotes de la Antigua Ley y los Santos Padres. Obra de estilo renacentista, del año 1627. En el pórtico de la capilla, realizada en mármoles, había una figura del Padre Eterno rodeado de serafines; a ambos lados del retablo, dos plafones con las imágenes de San Luís y la Purísima.

Un retablo de los mejores de la iglesia era el dedicado a la copatrona de Valls, Santa Úrsula, donada por el caballero don Juan de Rubinat, que remataba con el escudo de la familia. Fue construido en 1701 y su coste fue de 12.000 libras. La imagen y las esculturas del retablo eran una de las obras más delicadas de Luís Bonifaz. Del mismo artista eran los marcos de los cuadros que adornaban los muros de la capilla, cuyos lienzos pintó el beneficiado de la Comunidad de Presbíteros de esta iglesia, Dr. Jaime Pons, con pasos de la vida de Santa Úrsula y de sus compañeros mártires. Del retablo no quedó nada, y las telas se conservaron bastante deterioradas.

Se libraron de la profanación los restos mortales de monseñor Jaime Citjó, hijo ilustre de Valls, obispo que fue de Lleida y de Tortosa, que murió en 1340. Sus restos fueron trasladados a esta iglesia en 1760, y reposan debajo del pavimento de esta capilla. No fueron descubiertos por las turbas.

El retablo de San Blas tenía en primer término la imagen de San Nicolás de Bari; llevaba el escudo donante de la noble familia de los señores de Eril-Gener y Marqués de Vilamont. Era de estilo plateresco, del siglo XVIII, y estaba compuesto de retablones historiados. Cuidaba de él el gremio de fabricantes de tejidos.

De la capilla quedaron muy deteriorados los lienzos de los cuatro grandes cuadros que cubrían sus muros, en los que se representaban escenas de la vida de San Nicolás de Bari.

El retablo barroco dedicado a San Antonio de Padua y San Eloy se ha perdido casi completamente, quedando solamente dos pequeños relieves. Fue construido, según el proyecto de Oliver y Guimerá de Valls, por Isidro Espinal, de Sarral, el año 1679, por 650 libras y madera franca. Quedó igualmente destruido el retablo de San Pablo, patrono de los cordeleros, con santos en varias hornacinas y retablones con relieves, obrado en 1691 por Magín Guimerá, por 250 libras. La obra fue donada por Pablo Morales en 1718 por 500 libras.

El retablo de San Miguel, de estilo barroco, construido en 1698, con la imagen del arcángel venciendo al demonio, en la única hornacina. Había otras imágenes en este altar: la del Ecce Homo, de Santa Marina y de San Magín, esta última procedente de la ermita de Santa Magdalena. Todo fue quemado. También fue pasto de las llamas el retablo de San Esteban, diácono, cuya imagen labró Fray Jaime Ribot, carmelita, en 1700. Terminó el retablo Francisco Sans, de Reus, por 533 libras. En él se conservaba la primitiva imagen yacente de la Virgen de la Litera, que tampoco se salvó de la quema.

Del retablo de San Alejo se conservan la imagen del santo y todos los relieves. Estaba dispuesto debajo de las escaleras del Coro. Fue construido en 1796 y subvencionado por la familia Ixart.

El retablo de las almas del Purgatorio ha conservado mutilada su tela central y algunas de los muros laterales. Estaba dispuesto en forma de un gran cuadro, cuyo lienzo pintó el Dr. Pons en 1698, por 200 libras. El marco fue tallado por el escultor Magín Guimerá y dorado por Pablo Morales. Las imágenes talladas en madera de los santos Liborio, Guillermo, Francisca, Gertrudis y la Virgen del Pilar, que completaban la composición, fueron también quemadas.

Igual final tuvo el retablo de la Inmaculada. Su imagen central cimaba en un árbol genealógico de los Reyes, rodeada de los Santos Francisco de Asís, Ramón Nonato y los Santos Médicos, Cosme y Damián. Sólo se conserva el gran retablón de la credencia, con la escena de la Circuncisión. Todo ello era obra de Luis Bonifaz y fue donado en 1772 por Pablo Morales.

El retablo de San Marcos Evangelista, se perdió completamente, con los patronos del gremio de zapateros Santos Crispin y Crispiniano y el Beato Salvador de Horta y con tres retablones magníficos, en el que se historiaba el martirio de los referidos santos, labrado por Luis Bonifaz y Jacinto Vila, en 1719 y donado por Pablo Morales en 1756. Se conservan solamente algunas pinturas de la capilla de San Pedro y San Isidro, patronos del gremio de labradores. El retablo fue construido por Magín Guimerá, por 225 libras. Las imágenes eran obra de Francisco Grau y de su yerno Pedro Arnau, escultores de Manresa residentes en Alcover, por ellas cobraron 305 libras. Magin Torrebruna lo doró por 200 libras en 1709, y Pablo Morales, con su hijo, ejecutó las pinturas en la capilla, distribuidas en cuatro grandes cuadros y otros cuatro menores.

Segundo folio del Estado número 3, donde se indican los casos de detenciones de personas por su ideología, encarcelamientos sufridos, con las consiguientes penalidades y torturas soportadas. En Valls hubo muchos casos de estos. Lo mismo ocurrió respecto a los vejámenes y usurpaciones sufridos por los particulares en sus bienes, con un gran número de fincas agrícolas sustraídas a sus propietarios, entregadas a colectividades revolucionarias, saqueos, apropiaciones de viviendas, muebles, enseres, vehículos y útiles de particulares. Los comités y las colectividades obreras revolucionarias usurparon fábricas, talleres, comercios a sus legítimos dueños, sin recibir ninguna compensación a cambio.

Francesc Basco Gracià. Periodista. Del libro inédito “LA REPRESIÓN DEL FRENTE POPULAR EN TARRAGONA”

5 comments

  1. En esta persecución católica (no es “religiosa” porque no ataca a los miembros de otras religiones) lo que no se dice, pero se hizo fue robar.

    Normalmente plata sagrada, que a pesar de su valor histórico y artístico acabaría en un horno de fundición.

    Calices, relicarios, exvotos, estatuillas…miles y miles de objetos de claro valor artístico fruto de la piedad catalana durante siglos que desaparecieron victima de la codicia de estos ladrones asesinos.

  2. Cuando decimos “Frente Popular” parece que estamos hablando de otra cosa, en otro lugar y en otro siglo.

    El Frente Popular era la coalición de los partidos Comunistas, Socialistas, ERC y algún otro radical para ganar las elecciones de 1936.

    (no las ganaron; dieron un golpe de estado y se apoderaron del gobierno, desde el cual empezaron un genocidio religioso y una limpieza política asesina que acaba en guerra civil)

    Así que la proxima vez especifique bien que partidos son esos, porque induce a engaño.

    Recordando, eso, sí, que se unieron en una lista única y que dieron un putch electoral y provocaron una guerra civil para imponer su revolución sovietica; porque esto puede volver a pasar.

    Especialmente con Pedro Sánchez el Ambicioso sin Moral ni Principios

    1. comunistas, socialistas, anarquistas, masones, republicanos de izquierda, galeguistas de idem, vascos y catalanes de también y los nacionales golpistas de pronazis, patriotas (?), requetés, clero, moros, fascistas, etc

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