La Creu del Triai: donde “Sólo fueron once ‘fascistas’ fusilados” (Olot 1936)


780_008_4726877_500efcb6a665fc3620618643104fe29a.jpg
La Creu del Tria

“Solo eran once fascistas que fueron fusilados”, ese era el comentario habitual en muchas de las manifestaciones que se han hecho en Olot (Gerona) en protesta por la Cruz del Triai.

Corría el año 2012 cuando la junta de gobierno presidida por Lluís Sacrest (PSC) decidió un plan de actuación basado en la identificación y señalización de la simbología franquista existente en la ciudad. Anteriormente el mismo consistorio encargó al escultor Claudi Casanovas el monumento A los vencidos, monumento que fue inaugurado ya en el año 2006 y que homenajeaba a los olotenses que lucharon por la defensa de la República democráticamente (¿?) instituida entre el 1931 y el 1939. En Cataluña existe, entre otras herramientas de venganza, una a la que llaman El Memorial Democrático, que es un instrumento de la Generalidad para ejecutar políticas públicas de recuperación de la memoria histórica. Todo ello es un plan perfecto para intentar quitar la Cruz del Triai, una vez más se pretende borrar la historia a fin de, limpiar la imagen de lo que sucedió realmente en el Triai en 1936.

Y en la búsqueda de documentación, de textos originales, para poder cargarse de razones, el mismo Joan Barnades de ERC, encontró un relato de las memorias de quien era regidor de Acción Catalana Republicana, responsable por entonces de Seguridad Ciudadana y miembro del Ayuntamiento y del Comité de Milicias Antifascistas, Antoni Planagumà, dicho por el propio republicano: “la insoportable, la imperdonable matanza del Triai del día 31 de octubre de 1936 fue la obra de una locura, de un asesinato colectivo, de una villanía monstruosa. En justicia cabe decir que ninguna de las víctimas merecía la pena de muerte. Rehenes de un bombardeo naval sobre la línea de comunicación con Francia, fueron inmolados por el hecho de encontrarse detenidos en la prisión de Olot por una causa nimia, un exceso en el lenguaje de algunos, un comportamiento discutible de otros y especialmente cuatro representantes de la industria local que cumplían una estricta detención de ocho días por una carencia a la deontología comercial”.

¿Quién fueron las víctimas del Triai?

– José Maria de Bolós Llabonera, farmacéutico de Olot, casado, de 29 años, muerto en el prado del Triai el 31 de octubre de 1936.

– Ramon Llongarriu Català, abogado soltero de Girona, de 39 años, muerto en el prado del Triai el 31 de octubre de 1936.

– Juan Romero Alcaraz, empleado, casado, de Valencia, de 43 años, muerto en el prado del Triai el 31 de octubre de 1936.

– Manuel Sellas Cardelús, carpintero casado de Olot, de 48 años, muerto en el prado del Triai el 31 de octubre de 1936.

– Jesús Miguel Girbau, monje franciscano de Palafrugell, de 38 años, muerto en el prado del Triai el 31 de octubre de 1936.

– Ramon Arques Masoliver, decorador de Olot, soltero, de 22 años, muerto en el prado del Triai el 31 de octubre de 1936.

– Juan Plana Moreu, industrial de Barcelona, casado, de 44 años, muerto en el prado del Triai el 31 de octubre de 1936.
– José Maria Plana Moreu, industrial de Barcelona, casado, de 41 años, muerto en el prado del Triai el 31 de octubre de 1936.

– Manuel Serra Legares, industrial de Olot, casado, de 48 años, muerto en el prado del Triai el 31 de octubre de 1936.

– Ramon Alcalde Figueres, obrero fabril de Olot, casado, de 40 años, muerto en el prado del Triai el 31 de octubre de 1936.

– Victoriano Díaz Gutiérrez, monje franciscano de Riosequino (León) de 27 años, muerto en el prado del Triai el 31 de octubre de 1936.

Como se ve, algunos eran obreros, sin más. No eran soldados de nada, ni combatientes de nadie. Algunos no eran ni de Olot. La historia puede reinventarse lo que uno quiera, pero en el prado del Triai, en el 1936 fueron asesinados obreros, industriales y monjes, sin más. Sólo por estar presos. A los mártires del Triai aquella noche del 31 de Octubre de 1936 se las asesinó sin razón, después de viles detenciones. Planagumà, que desconozco si aún vive, escribió una carta a Jordi Canal, historiador de Olot, donde también relataba en sus memorias que condenaba los asesinatos sin tapujos y asumía parte de la culpa, pues era la cabeza del departamento local de Industria y, por lo tanto, responsable de unos cuántos prisioneros: cuatro empresarios que cumplían un arresto de ocho días porque no habían obedecido una normativa de cariz económico. Según su versión, estaba al corriente de la movilización de los más radicales, pero nunca llegó a temer por la integridad de los de la prisión. En el relato se señala como inductor de los hechos a Ramon Poyo, del PSUC.

En el Prado del Triai, existe una simbólica Cruz que han intentado quitar por activa y por pasiva, pero que aún se mantiene en pie, (salvo los “símbolos franquistas). Esta Cruz se levanta para homenajear a unos 36 mártires (aunque hay más), y es el punto donde 11 personas al menos, sin saber porqué, fueron cobardemente asesinadas; reitero, la mayoría eran trabajadores. Según la Generalitat, y nunca sabremos la verdad, sólo en Gerona y en dos meses de 1936 fueron ejecutados 4.682 catalanes.

LV_20110627_LV_FOTOS_D_54176921794-992x558@LaVanguardia-Web

Según un texto oficial de una persona que vivió aquellos días en Olot, cuenta en su relato que “PERSONAJES CON APODO” eran los asesinos. Los Comités de Milicias Antifascistas, en general, estaban formadas por gente procedente de partidos políticos de extrema izquierda, formando el Frente Popular, anarquistas, FAI, CNT, PSUC, ERC, UGT, etc, más o menos organizados, y otros oportunistas, ya que en toda revuelta se suele poder arañar algo. Resuenan todavía motes o apodos como ‘Escabaiat’, ‘Eltrosqui’, ‘Empueio’, ‘Elfermín’ ,’Engansaia’ , ‘Engumà’ ‘Elgall’, ‘Elgraneiro’ , ‘Elxanx’, etc, personas engreídas, desarraigadas, de pésimos sentimientos humanos, sin cultura. Lo mismo se podría decir de las mujeres milicianas y ‘libertarias’, con el puño en alto, el pañuelo rojo al cuello o la gorra roja y negra, amenazantes…, todos ellos y ellas dispuestos a saquear y detener los ciudadanos que no pensaban como ellos, y traerlos, si hacía falta, de ‘paseo en coche’ para después acribillarlos a tiros y… en algunas ocasiones, después de muertos rociar sus cadáveres de gasolina y quemarlos para dificultar su identificación. He dicho que los miembros más activos de los comités de milicias eran de muy baja cultura, y eso se veía fácilmente por su disposición a destrozar obras de carácter religioso y a quemar libros, situación esta que fue incapaz de ser impedida por aquellos dirigentes que eran más cultos, incapaces de controlar tan grave situación. Hay constancia de que fueran asesinadas 41 personas al menos en las checas: 14 eran curas o religiosos, unos 17 civiles o laicos y además estos 11 quefueron asesinados en el campo del Triai.

Muchos de los asesinados, auténticos mártires de su fe, ascendieron sin duda al cielo con la “Palma del Martirio” puesto que además murieron perdonando a sus verdugos.
Ojo, no lo cuento yo, que ni lo vi ni lo viví. Son sólo los relatos de la gente con la que he tenido la ocasión de hablar, que si vivió aquellos días, y aquellas noches en nuestra querida y democrática Cataluña. Aunque ahora … como entonces, para muchos… “solo fueron once fascistas que fueron fusilados”

Por Laura y Punt. Fuente ElMdPE

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s