El P. Juan Buxó Font asesinado por el revolucionario al que había curado


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El Dr. Buxó

18 de octubre de 1936 doce claretianos fueron asesinados en Cervera (Lérida), entre ellos un sacerdote médico Juan Buxó Font, que había curado durante un mes a su asesino.

Al ser dispersada la comunidad por la fuerza revolucionaria el día 21 de julio de 1936 se refugió junto con el P. Jaime Girón en la Fonda Barcelonesa, donde estuvo dos días. Al comprobar la inseguridad que ofrecía una pensión pública se refugiaron en el hospital de Cervera el día 23. La Junta del Hospital nombró al P. Buxó médico de guardia.

Él estaba con los otros religiosos claretianos, que al efecto las Religiosas les habían colocado en dos salas contiguas de la parte superior del edificio. Una de ellas servía de dormitorio y la otra para estar y celebrar misa y rezos. Además disponían de un cuartito donde guardaban en un armario el Santísimo Sacramento. El P. Buxó disponía de habitación propia como médico de guardia.

Los Misioneros llevaban vida de comunidad claustral absoluta. Durante su estancia en el hospital varias veces predijo que les fusilarían a todos.

De allí fueron sacados los Padres Estudiantes y Hermanos a las 11,30 de la noche del 17 de octubre de 1936 por Juan Solé, Enrique Ruana, el Magi Tita y un tal Gómez, alias el Chico. Por esas cosas de la Providencia, Enrique Ruana había sido cuidado y curado durante más de un mes por el Dr. Buxó; ello no impidió que el revolucionario sintiera odio por la Religión. Se le atribuían los asesinatos de muchos sacerdotes y de otras personas de orden.

Los disparos del fusilamiento de los misioneros claretianos se oyeron perfectamente desde el Hospital. Sor María Orobitg, espantada, fue inmediatamente para comunicarle la noticia:

-!Padre, han matado a los Padres!

Contestó que había oído los disparos y añadió:

-¿Qué le haremosSon mártires. ¡Alabado sea Dios!

No había pasado una hora del fusilamiento y fueron a buscarle a él.

A Ruana que había curado el P. Buxó, este le dijo:

-¿Tú también?

Al subir al camión Ruana le dijo:

-¿Dónde quieres que te dé la inyección?

-Donde quieras, respondió el Padre, refiriéndose al tiro que debía darle.

El Padre exhortó a sus verdugos a la conversión e hizo una reflexión a Solé, que tuviera en cuenta que después de esta vida existe otra y que había Dios. A lo que respondió que no creía en Dios y que no quería convertirse. Fue conducido al cementerio por los mismos asesinos en el segundo grupo con tres seglares en la madrugada del día 18 de octubre de 1936 en que fueron fusilados mientras gritaban ¡Viva Cristo Rey!

El mismo  Comité se cuidó del entierro. Fueron enterrados en el mismo lugar del asesinato.

2 comentarios

  1. Esta es una de tantas historias que no se cuentan en las escuelas catalanas.
    Los independentistas son limpios, impolutos, demócratas… Y todos los demás, asesinos y franquistas.

    Da mucha pena ver en siglo XXI como puede haber tanto analfabeto funcional con cerebro de chorlito.

    VISCA TABARNIA LLIURE

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