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Todo en el día de ayer fue esperpéntico, incluso para los que no tenemos ni idea de los mecanismos de funcionamiento de un Parlamento regional, que son complejos, procedimentales y muy tipificados.

Ayer, los que con algo de náuseas fuimos haciendo el seguimiento de la sesión parlamentaria, pudimos comprobar como la revolución de las sonrisas se trastocaba en la revolución totalitaria del rodillo que pasa por encima de toda norma e incluso contra los juristas del Parlament.

Se podía analizar las caras de todos. La Forco iracunda, Marta Rovira, pidiendo que se retiraran las banderas españolas que habían dejado los diputados del PP de sus escaños antes de la votación. Puigdemont partiéndose el pecho como un niño caprichoso a punto de romper un juguete.

Pero, la más demoledora ha sido la foto de Mireia Boya (la ricachona de la CUP) y Salapié. Ella escribe un tuit diciendo en castellano “me aburrooooooo”.

Están fracturando la sociedad catalana y abocándola a décadas de conflicto y la señorita se aburre. Claro, esa es su revolución. La revolución de los burgueses aburridos, que se han cansado de lo que sus papás les han dado y quieren algo de emoción en sus vidas, pero sin tener que pagar un coste elevado. La revolución por aburrimiento de ser lo que son y la necesidad de huir de sí mismos.

Para mí, esta es la foto que resume la Cataluña independentista: una Cataluña aburrida y hastiada de su propio ensimismamiento que tiene que reinventarse. Aunque no es consciente que lo está haciendo al borde de una abismo del que no se vuelve si uno cae.