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La sesión plenaria de la Comisión de Investigación sobre la “Operación Catalunya” de esta semana ha dado para algún que otro esperpento. Un ejemplo ha sido la intervención de Mireia la Boya durmiente.

En ella, la capitalista disfrazada de proletaria, afirmó que el imán de Ripoll y presunto líder de la célula terrorista que atentó en Barcelona y Cambrils era un confidente policial o del CNI.

La diputada se preguntó “¿por qué nadie habla de los indicios que apuntan a que el imán de Ripoll era confidente policial o del CNI? ¿Quien dirige el CNI? La ministra de asuntos catalanes, la virreina de la cloaca: Soraya”. Evidentemente eran preguntas al aire que nadie contestó, excepto su desbordante fantasía.