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Fuente: es.diario

El independentismo más combativo ha hecho cruz y raya a El Periódico de Cataluña. Los más radicales quieren verlo muerto y enterrado por haber hecho añicos la credibilidad y la imagen de la Generalitat y de los Mossos d’Esquadra. Ambos recibieron la famosa alerta de los servicios de inteligencia norteamericanos, la desoyeron y después mintieron para ocultarlo.

El Periódico es ya, oficialmente, un botifler (el término que ellos utilizan para referirse a los traidores). Y ha empezado a sufrir las consecuencias, por más que su director, Enric Hernández, firmara este sábado un artículo en el que defendía su obligación de poner en conocimiento de la opinión pública unos hechos tan graves “sin reparar en las consecuencias políticas. Molestase más o menos a políticos o uniformados. Pese a las campañas de descrédito, los intentos de boicot e, incluso, las amenazas”.

A los insultos y las amenazas de muerte sufridas en las redes sociales por el propio Hernández se suma una campaña emprendida para conseguir que las instituciones catalanes dejen de conceder subvenciones el diario y que los ayuntamientos controlados por los partidos independentistas se den de baja como suscriptores.

El Periódico ya atraviesa de por sí por problemas económicos que pueden verse agravados con el boicot

En definitiva, se trata de asfixiar económicamente a un rotativo que ya de por sí atraviesa por problemas financieros, con una plantilla mermada que incluso el pasado mes de mayo tomó la decisión inédita de impedir que la edición impresa llegara a los quioscos dos días consecutivos como protesta por la reducción de salarios.

El boicot empieza a calar. El primer alcalde en anunciar públicamente que en su Ayuntamiento no volverá a entrar El Periódico ha sido el de la localidad barcelonesa de Callús, Joan Badia, de ERC:

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