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Empecemos a estirar del hilo. La célula terrorista que atacó varios lugares en Barcelona y Cambrills, el 17 y el 18 de agosto de 2017, se hallaba bajo la dirección de Abdelbaki Es Satty.

Este personaje se vinculó en prisión con Rachid Aglif, condenado a 20 años de cárcel como participante en una reunión preparatoria de los atentados perpetrados en Madrid el 11 de marzo de 2004.

La mezquita de Ripoll depende de la rama siria de la Hermandad Musulmana, implantada en Alemania, en la ciudad de Aquisgrán.

En tiempos de la guerra fría, el gobierno de la República Federal de Alemania concedió asilo, a solicitud de la CIA, a los miembros sirios de la Hermandad Musulmana que habían participado en el intento de golpe de Estado contra el presidente sirio Hafez el-Assad.

Y durante la actual guerra contra Siria, el gobierno de Angela Merkel creó en el ministerio alemán de Exteriores un grupo especial encargado de tratar directamente con la Hermandad Musulmana de Siria.

Mientras tanto los Medios se dedican a convencernos de que el imán de Ripoll era un loco sin permiso para llevar una mezquita. Occidente hace tiempo que empezó a jugar con fuego y ahora nos quemamos.