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En 2015, un ya veterano Santiago Tarín escribía en La Vanguardia, un artículo que nos recordaba el trauma que sufrió Barcelona por la invasión del musulmán Almanzor. Es lo malo del anafalbetismo funcional de nuestros políticos, que pierden la historia como referencia.

Ahí un extracto del artículo:

“… lo que es indudable es que Almanzor se plantó ante las murallas de Barcelona en el año 985 y que sometió a la ciudad a una de las peores destrucciones de su historia.

Joan Roca, director del Museu d’Historia de Barcelona, sostiene que la ciudad ha pasado por tres grandes traumas. Los bombardeos de la Guerra Civil y el sitio de 1714 son dos, y la destrucción de la urbe por parte de Almanzor, el primero …

Almanzor, caudillo militar que atormentó a los reinos cristianos en el siglo X, nació en Algeciras en 939, sirvió al califato de Córdoba y en sus correrías cruzó la Península, hasta Santiago de Compostela. … sobre su incursión a Barcelona las fuentes no son abundantes … Pero en libros, artículos y tesis doctorales hay puntos comunes. Uno de ellos es que esperó para asaltar la ciudad a que los condes de Barcelona se hubieran desligado ­definitivamente de los reyes francos.

Almanzor salió de Córdoba el 5 de mayo de 985 y emprendió el camino hacia Barcelona por la costa mediterránea. También sabemos que el asalto fue precedido de una batalla en la que el conde Borrell II intentó evitar lo que se avecinaba. Hay grandes discrepancias sobre dónde y cuándo se produjo este enfrentamiento, pero lo que es seguro es que los cristianos fueron derrotados.

Las fuentes árabes y cristianas coinciden en señalar que Almanzor se plantó ante los muros de Barcelona el 1 de julio de 985 e iniciaron un cerco imposible de resistir para los barceloneses. Una de las causas de la superioridad del ejército árabe es que los jinetes habían recubierto sus brazos con láminas de acero, que les permitía defenderse de los golpes de las espadas creadas por los francos. También hay narraciones acerca de episodios macabros, como que los sitiadores lanzaban las cabezas de los caballeros abatidos en la batalla anterior al interior del perímetro, para acobardar a los defensores. El día 6, Almanzor tomó la ciudad a sangre y fuego …

una de las consecuencias de la conquista fue la toma de cautivos, cuyos rescates están documentados. Hay autores que apuntan a escenas dantescas, como una suerte de mercado celebrado en las inmediaciones de la urbe adonde acudieron los familiares para saber qué suerte correrían sus deudos, ya prisioneros. Hay constancia de rehenes en Córdoba y Huesca.

… Las fuentes árabes sitúan a Almanzor de regreso en Córdoba el 23 de julio. O sea, que se entretuvo poco en su correría, cuya consecuencia fue la devastación de Barcelona.