Anunciábamos el otro día la reacción espontánea de unos amigos de Somatemps en Leiza. Los batasunos del lugar contrataron una colla de castellers para las fiestas. Levantaron dos castillos y mostraron la ikurriña y una estelada. Unos vecinos espontáneamente sacaron al balcón la bandera española y de Navarra. Vecinos aplaudieron y asnos pitaron. Pronto corrieron fotos por las redes y se lió.

El alma de Navarra sigue estando en sus montañas. Las han parasitado unos batasunos que tarde o temprano serán barridos. Aún hay navarros.

 

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