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La CUP sigue con su chulería, pero sin fuerzas suficientes para expander su revolución. Los intentos “batasunizadores” apenas tienen efecto. Un ejemplo es el fallido escrache ante el cuartel de la Guardia Civil. Sus ataques al turismos tienen más rebomborio por la prensa que no los actos en sí que se reducen a cuatro pintadas y pegatinas.

Ahora, para reafirmarse que son los “macho alfa” (perdón por la expresión masclista) del separatismo, han puesto en marcha el reloj de los días que faltan para que marche la Guardia Civil e Cataluña.

Pero el profetismo catalanista no da una, así que auguramos que el 2 de octubre la Benemérita seguirá en su sitio.

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