2014021013004848501

El 18 de agosto de 2001, los sicarios de la patronal-PNV, hacían explotar un coche-bomba frente al hotel Cala Font de Salou. El vehículo utilizado para la explosión había sido robado una semana atrás en San Sebastián. Días antes dos artefactos explosivos estallaron en las vías del tren AVE, entre Sevilla y Madrid, y el 26 de julio un coche bomba fue desactivado en el aeropuerto de Málaga.

El Atentado de Palma Nova del 30 de julio de 2009 en la localidad de Palma Nova en Mallorca, fue perpetrado por la banda terrorista ETA utilizando una bomba lapa situada en los bajos de un coche patrulla de la Guardia Civil. Como resultado de la criminal acción, dos guardias civiles fallecieron: Carlos Sáenz de Tejada García y Diego Salvá Lezaun.

En agosto del mismo año, los psicópatas marxistas-aranistas de ETA volvieron a colocaron otras tres bombas en Mallorca en el intento de desestabilizar la economía española e internacionalizar su “ego-conflicto”.  Como informaba EUROPA PRESS, “haciendo estallar tres artefactos en la Pizzería Rigoletta de la barriada costera de es Portixol de Palma, en el restaurante Enco, situado en el barrio costero de El Molinar y en las galerías comerciales existentes bajo la Plaza Mayor de la capital balear, los cuales no causaron ninguna víctima, pero sí cuantiosos daños materiales”. 

La estrategia de política en aquellos momentos estaba diseñada para dañar la imagen de la industria turística. Dieciséis años más tarde, las juventudes subvencionadas de la TRIBU-CUP, han vuelto a rescatar la desestabilización de ese sector bajo argumentos económicos-ecológicos, mientras no dudan en hacer turismo por Marruecos, India y Cuba, alquilar apartamentos a precio de oro y justificar el mundialismo apátrida exigiendo papeles para todos, incluidos los 200 nigerianos que huyendo de la guerra de Siria (sic) entraron por la fuerza hace un par de noches por la frontera de Ceuta.

Mientras la prensa liberal y abruselada magnifica una y otra vez la campaña de la TRIBU-CUP y los Bildu-etarras, silencia el verdadero problema de los europeos, que en una generación cambiará Europa para siempre. Pero de esto no se habla.