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El sumario que instruye el juez Juan Antonio Ramírez Sunyer, titular del juzgado n. 13 de Barcelona, sobre las declaraciones realizadas en actos públicos de la ANC por el ex-senador Santi Vidal es una bomba de relojería.
El sumario se abrió  a partir de una denuncia presentada por el bufete de abogados del ex-director general de la ONCE, Miquel Duran.
A consecuencia de ello fueron interrogados e imputados altos funcionarios de la Generalitat. En dos casos –los del secretario general de Presidencia, Joaquim Nin, y el del director general de Comunicación, Jaume Clotet– los agentes han apreciado indicios de delito de “sedición”.
Ello provocó una concentración-provocación de la CUP ante el cuartel de Gracia de la Guardia Civil y una sorprendente contramanifestación ciudadana en apoyo de la Benemérita.

Lass diligencias judiciales que se instruyen han sido declaradas secretas. Pero se sabe que el juez habría autorizado, desde hace meses, que se hicieran intervenciones telefónicas y de las comunicaciones por mail de los principales dirigentes secesionistas y, en concreto, de los miembros del gobierno catalán.

Los contenidos de estas conversaciones y de los correos electrónicos pueden ser material de alto voltaje susceptible de abrir nuevas imputaciones judiciales que afecten a la cúpula del Parlamento y de la Generalitat.

Su filtración a los medios de comunicación ya ha empezado. Recordemos que ahce unoas semanas se publicaba una conversación grabada a Jordi Manyà, ex-coordinador del secretariado nacional de la ANC, donde explica algunos de los “secretos” de la estrategia de la dirección procesista, como que ya tenían compradas las urnas.
Se acerca verano calentito que a alguno dejará helado.