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Cataluña es la canción del verano. Carles Puigdemont está envalentonado y busca provocar a destajo para ver si alguien le mete en la cárcel, con linchamiento mediático y escándalo internacional incluidos. «Quiere ser como Luis Companys», aseguran personas de su entorno en relación al presidente de La Generalitat que acabó preso en el buque Uruguay fondeado en el puerto de Barcelona tras proclamar el estado catalán dentro de la República Federal española.

Un desatino que piensa llevar hasta sus últimas consecuencias como demuestra la firma colectiva de la llamada ley del referéndum por todos los diputados de Junts pel Sí y la CUP, y la aprobación de la primera fase de una Hacienda catalana propia. Poco antes de este acto celebrado el pasado viernes en el Parlament, Puigdemont se reunió con sus consejeros y el núcleo duro del soberanismo a quienes trasladó un mensaje retador: «Os deseo unas vacaciones en rebeldía».

De momento, las juventudes de la TRIBU-CUP, los llamados popularmente en Cataluña como los B-ARRAN-CO, han pinchado las ruedas de un autobús turístico y a media docena de bicicletas de alquiler propiedad del Ayuntamiento.

Los casta-diputados de la CUP intentaron realizar un escrache a la Benemérita pero les salió rana como muestra este vídeo.