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Por mucho que se piense lo contrario, durante la Dictadura de Primo de Rivera siguieron funcionando las editoriales que publicaban en catalán. La Editorial Barcino es un buen ejemplo de ello pues consiguió publicar en catalán incluso durante el franquismo. Uno de los éxitos de la editorial fue la Enciclopèdia catalana. Además no cesó en publicar clásicos de la literatura catalana, clásicos universales o la Col.lecció Sant Jordi, dedicada a la literatura y arte cristianos. Otras colecciones eran Antologia (para escritores catalanes modernos) o la Col.lecció catalana (sobre conocimientos básicos), entre otros.

La editorial Troa inició, en 1928, la colección A tot Vent, que traducía al catalán a los mejores novelistas extranjeros. Francesc Cambó reconoce en Per la Concòrdia que: “Durante la dictadura se han editado y vendido más libros en catalán que en otros períodos. Lo mismo ocurrió con las revistas y los periódicos. El teatro ha aumentado sus espectadores. El tanto por ciento de esquelas en catalán publicadas por La Vanguardia –órgano burgués- en 1920 era del 25,66 por ciento; en 1927 ha subido al 30,52 por ciento”.