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Primero ha sido Pedro Sánchez; el que protestaba por que las banderas de ayuntamientos o cuarteles estuvieran a media hasta durante la Semana Santa. Luego le ha dado por felicitar el final de Ramadán. Está claro que no es mahomafóbico, sólo cristofóbico.

Para no ser menos Garzón, el jovencito de Izquierda unida, no el avejentado ex-juez y ex-seminarista, también se lanza a la moda de felicitar por el Ramadán. Hay muchas formas de hacer el ridículo. Solo pedimos que sean consecuentes con su laicismo militante y pidan la eliminación de la mezquitas lugar del “opio del pueblo”, que diría su papá Marx.