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 La Generalitat de Cataluña registra actualmente un nivel de dependencia récord de la financiación del Estado en un momento de alta tensión política por su objetivo de secesión. El Estado cubre ya el 66% de la deuda total de la Generalitat de Cataluña, según un informe del Banco de España difundido ayer. Este porcentaje supone que el Gobierno catalán ha prácticamente cuadriplicado desde 2012 su dependencia de la financiación estatal. Su actual calificación de bono basura en todas las agencias de calificación internacionales de solvencia impide a la Generalitat emitir bonos patrióticos o acudir a los mercados y a la banca, así que recurre al Estado como único prestamista. Su falta de credibilidad la ha convertido también en la única comunidad inelegible en los programas de compra de deuda regional del Banco Central Europeo.

Según datos estadísticos del Banco de España, Cataluña cerró 2016 con una deuda total de 75.098 millones, de los que 50.037 corresponden a préstamos del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) y otros instrumentos del Estado. Es la primera vez que dos tercios del endeudamiento del Gobierno autonómico están ya en manos del Estado. El último dato difundido por la Generalitat, correspondiente a septiembre de 2016, llegaba al 62%.

La Generalitat catalana es la que más se ha beneficiado de la financiación estatal en cifras absolutas, pero en términos relativos la superan comunidades como la valenciana o Murcia. Esta última encabeza la lista porcentualmente, al deber al Estado 6.463 millones de los 8.305 de su deuda total.