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La realidad supera a la ficción. La postmodernidad hace que las bromas de mal gusto se hagan realidad. Comprar un piso ya no es ninguna garantía de propiedad.

Unos ocupas entraron hace 3 años a vivir en un piso propiedad del banco en Calafell que fue comprado hace un mes por un vecino de la localidad.

Los ocupas se negaron a irse pese a que el propietario les dijo que había comprado la vivienda con la intención de ir a vivir allí. Harto de las chulerías y la prepotencia de estos delincuentes, el propietario cortó por lo sano y aprovechando que los ocupas no estaban cambió la cerradura.

Los ocupas presentaron denuncia ante el juzgado que, en un alarde de rapidez para defender a los ocupas, ha decretado que se desaloje al legítimo dueño de la vivienda para volver a realojar a los ocupas ya que según el juez, queda acreditado que viven allí.