El conseller de Asuntos Exteriores de la Generalitat, Raúl Romeva, madrileño de nacimiento, cuando tenía pelo se declaraba español. Luego ocurrió algo misterioso, empezó a parecerse a Koyak y ya sólo hablaba en catalán e inglés. Se hizo separatista y ahora es hombre invisible (tras tantos fracasos en el extrajero ha desaparecido de la escena).