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Los partidos de la oposición en el Parlament autonómico cierran filas ante la nueva mamarrachada del Govern y advierten a los separatistas que se están metiendo en una callejón sin salida y que no les saldrá gratis su despilfarro de dinero público ni su desobediencia.

Solo unas horas después de conocerse que la Generalitat de Cataluña pondrá en marcha, en unos días, el proceso de compra de unas 8.200 urnas, criticaron que esta adquisición, si es para convocar un referéndum secesionista, será «malgastar» dinero público.

Tanto Cs, como PSC y PP, advirtieron al gobierno autonómico de que si se licita un contrato para comprar urnas será «perder el tiempo» y forzará al Gobierno central a tomar medidas.

Así, Jorge Soler (Cs) indicó que «destinar dinero para repetir un 9-N es perder dinero, recursos y esfuerzos»; Miquel Iceta (PSC) apuntó que «el problema no es si las urnas son de cartón o metacrilato, sino que, como dijo el Consejo de Garantías Estatutarias por unanimidad, la Generalitat no tiene competencias» para convocar un referéndum independentista; y Xavier García Albiol (PP) recordó que está prohibido «cualquier tipo de acto tendente a propiciar, desde el punto de vista logístico, un referéndum; instituciones, funcionarios, particulares y empresas que lo hagan, no tengan duda de que tendrán problemas con la Justicia».