El primer ministro belga, Charles Michel, ha confesado que “lamenta” haber permitido con el voto de su país que Arabia Saudí -atención, no es un chiste- ingrese en la Comisión de la Mujer de las Naciones Unidas, que tiene por misión “empoderar a las mujeres” y “promover la igualdad de género”. La ONG UN Watch, con sede en Ginebra, es el organismo que ha alertado de este último desmán de la ONU.

Aunque el voto fue secreto, se sabe que al menos cinco estados de la Unión Europea dieron su voto al reino saudí.

Que Arabia Saudí, una teocracia que no permite a sus mujeres ir solas por la calle, llevar el cabello descubierto o conducir, haya sido votada como miembro integrante de la Comisión de la Mujer de la ONU mediante voto secreto no es un sarcasmo mucho mayor que la pertenencia de este reino que decapita apóstatas y prohíbe la construcción de iglesias a la Comisión de Derechos Humanos del vergonzoso organismo internacional, y denuncia una de las más flagrantes anomalías de la comunidad internacional.

Porqué Arabia Saudí no solo no recibe el tratamiento indignado y tajante que los aliados occidentales suelen reservar a los países que desprecian abierta y continuadamente los derechos humanos sino que es tratada por todos ellos con la más exquisita benevolencia y alfombra roja es un secreto a voces: dinero.

El pasado enero, el diario británico The Independent informaba que los líderes de los partidos Social Demócrata y Verde habían urgido al ex primer ministro conservador David Cameron a que revelase su papel en la inclusión de Arabia Saudí en la Comisión de Derechos Humanos. ¿Cómo puede un país que justifica el bombardeo de Siria y la necesidad de derrocar a Assad mantener un actitud tan complaciente con un Estado que viene a ser un ISIS institucional y con asiento en la ONU?

Arabia Saudí -y, por extensión, las petromonarquías del Golfo- es el verdadero ‘elefante en la habitación’ de las relaciones internacionales. Todo es anómalo en relación a los saudíes. Quince de los diecinueve terroristas que atacaron las Torres Gemelas y el Pentágono en 2001 -inaugurando una Guerra contra el Terror a la que no se vi fin- eran saudíes, y la huella del servicio de inteligencia del reino está por todas partes en la preparación de los atentados, como revelaron los documentos previamente censurados de las conclusiones de la comisión investigadora norteamericana. Pero los países atacados e invadidos fueron Afganistán e Irak, ninguno de los cuales tenían nacionales entre los terroristas.

Desde la financiación y armamento del ISIS o el reclutamiento de una verdadera ‘legión extranjera’ para nutrir las tropas ‘rebeldes’ en la supuesta guerra civil siria, a la financiación de las mezquitas y madrasas europeas de donde surge el yijadismo que está convirtiendo Europa en una zona de guerra de baja intensidad, Ryad parece estar en el centro de las grandes crisis internacionales de nuestro tiempo. Sin embargo, lejos de atraer las iras de las potencias occidentales, es nuestro ‘estimado aliado’.

Lo fue con Bush, lo fue con Obama y, para sorpresa de no pocos, lo sigue siendo con el “nacionalista y globalista” Donald Trump, que prometió hacer de la lucha contra el yijadismo una de las prioridades de su presidencia. De los siete países cuya rechazada orden ejecutiva individualizó, prohibiendo a sus nacionales viajar a Estados Unidos, no hay que decirlo, Arabia Saudí estaba conspicuamente ausente. Más: mientras Ivanka Trump llora por la treintena de niños sirios presuntamente gaseados por las tropas de Assad, Estados Unidos combate con apoyo aéreos y naval en una espantosa guerra contra Yemen como aliado de Riad.

Por otra parte, informa Reuters, el ministro de Energía de Arabia Saudita, Khalid al-Falih, anunció este pasado el viernes que la demanda mundial de petróleo en el segundo semestre de 2017 posiblemente será mayor a la de la primera mitad del año. “Estamos seguros de que la demanda de petróleo en el segundo semestre será más alta que en el primer semestre”, dijo Falih, quien emitió declaraciones en la capital de Kazajistán, Astana.

Nada que ver, por supuesto.

http://gaceta.es/noticias/belgica-lamenta-haber-votado-arabia-saudi-comision-mujer-onu-29042017-1638