Sí, ni en sus peores pesadillas, Jordi Pujol el patriarca de Catadisney, nunca pudo llegar a imaginar esta escena: Veteranos legionarios, alzando el Cristo de la Buena Muerte y el himno de España sonando en la Plaza San Jaime.

Bueno, he de reconocer que tampoco creí que podría verlo nunca. Pero los milagros existen y algo está cambiando a casa nostra.