Aunque la okupa se vista de alcaldesa, okupa se queda. Una mujer sin más mérito que su militancia activista jamás pensó que llegaría a mandar en Barcelona. Una vez en el poder no gobierna para todos sino para los suyos, al menos mientras se lo permitan.

Los vecinos del barrio de Sants de Barcelona están que trinan contra la presencia de los okupas en el barrio, que no es bien recibida. Acusan a la alcaldesa de tener mucha permisividad con ellos, incluso aseguran que negocia facilitarles espacios donde puedan vivir.

Se trata de un terreno abandonado en la calle Violante de Hungría, que se encuentra incluido en un plan urbanístico para crear una instalación de zonas verdes y un parking subterráneo.

Los vecinos se quejan de que quiera financiar una casa okupa con dinero público en el lugar donde deberían tener un pequeño parque para que jugasen sus hijos.