melilla

La osadía con tintes surrealistas del separatismo catalán, que pretende saltarse la ley y desobedecer al Estado, en nombre de la democracia nunca ha hecho ni pizca de gracia en el resto de España, que tiene derecho a manifestar su hostilidad ante el desafío.

Y esto no les entra en la cabeza a los fanáticos secesionistas que quieren que encima les aplaudan. No comprenden que no hay hostilidad contra Cataluña, sino contra los que atentan contra la unidad de España y la denigran, renegando de ella y manipulando la Historia.

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha cogido una buena pataleta cuando el presidente de la ciudad autónoma de Melilla, Juan José Imbroda, ha tildado de “piraos” a los independentistas catalanes, y lo ha considerado una falta de respeto hacia la democracia y un insulto.

“Este señor acaba de insultar a dos millones de catalanes. Tratar de pirado a quien no piensa como tú no es respetar la democracia. Vergonzoso”, ha publicado Puigdemont en un apunte de Twitter recogido por Europa Press.

Señor Puigdemont, y ¿no ha pensado que su actitud ofende a 46 millones de españoles?