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El plan del Gobierno para seducir a los catalanes partidarios de la independencia y convencerlos de que dentro de España les irá mejor no consiste sólo en hacer «pedagogía», como insistentemente se anuncia desde el Ejecutivo, ni en multiplicar la presencia de miembros del Consejo de Ministros en Cataluña. A ese afán didáctico lo acompañará el estímulo económico. Y, para demostrarlo, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, anunció en Barcelona un plan para invertir 4.200 millones de euros en infraestructuras en Cataluña hasta el 2020.

«Es tiempo de reconstruir puentes, sellar grietas y mirar hacia adelante», dijo. Ese impulso se dedicará a la mejora de la red ferroviaria de cercanías y al desarrollo del corredor mediterráneo, además de a carreteras, puertos y aeropuertos. «Somos conscientes de la necesidad de hacer un esfuerzo especial; se hará, y se cumplirá», afirmó Rajoy ante una nutrida representación del empresariado catalán, al que pidió «ayuda» para «ganar la batalla de la moderación».

Si ustedes tuvieran un hijo que le contestaran mal, estuviera todo el día protestando sin razón, faltándole al respeto, e incluso llegando al insulto, ¿ustedes que harían?. Le dirían “muy bien hijo mío. Te acuerdas de aquel ordenador que viste? No te preocupes que la semana que viene te lo compro”, o bien ¿optarían por soluciones coercitivas, por no decir más contundentes, además de obligarle a pedir perdón por sus actos?

Como pueden ustedes comprobar, el gobierno está optando por la primera solución, la cual viene dándose desde hace 40 años. ¿No creen ustedes que ya es demasiado tiempo y el resultado es inexistente?

Independientemente de que estas obras públicas sean necesarias, que las son, un Estado siempre tiene que priorizar en función de la necesidad de esa infraestructura y de la disponibilidad económica, no actuar en función del volumen de protestas y amenazas de una parte del territorio. ¿Que podrían decir los gallegos sobre su escasez de carreteras, o los turolenses, o bien de la nefasta derogación del Plan Hidrológico Nacional por parte del contador de nubes masónico de Zapatero?

Adicionalmente a todo esto, decir que una “supuesta” Cataluña independiente, no podría pagarse una infraestructura de esta magnitud…ni las olimpiadas…ni las ampliaciones del aeropuerto…ni las rondas… ¿o es que creen que el dinero llueve del cielo? No perdón. Me olvidaba, el dinero llueve del 3%…