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La resistencia de Zaragoza ante los dos asedios napoleónicos de 1808-1809 es una de las grandes gestas militares de la historia de España. Fue netamente superior a la de Barcelona en 1714 ante las tropas borbónicas, por establecer una comparación desde el punto de vista militar con una batalla de la que hemos oído hablar hasta la saciedad durante el llamado “Tricentenari”.

Barcelona en 1714 era una ciudad protegida por una poderosa y extensa muralla. Sufrió un bloqueo por hambre durante un año y un asedio que duró dos meses con fuertes bombardeos artilleros pero sus habitantes no tuvieron que afrontar una batalla calle por calle hasta el último día, el 11 de Septiembre cuando las tropas borbónicas lograron abrir brecha en la muralla (cerca del actual Arco de Triunfo) y asaltar la ciudad. Tras una dura lucha durante 24 horas Barcelona se rindió el día 12.

La diferencia es que los zaragozanos resistieron luchando casa por casa y calle por calle frente al mejor ejército de Europa durante 4 meses en una ciudad más pequeña y menos poblada. Además era obviamente una ciudad interior totalmente cercada y sin posibilidad de recibir suministros por mar como fue el caso de Barcelona en 1714. No se trata de quitar mérito a la defensa de Barcelona de 1714 pero sí de situarla en su justa medida. Fue una resistencia heroica y valerosa pero en absoluto la proeza titánica y casi sobrehumana que nos quieren vender.

Entre julio de 1808 y febrero de 1809 Zaragoza sufrió un durísimo asedio en dos periodos por parte de casi 45.000 soldados franceses. La situación estratégica de Aragón entre Castilla y Cataluña le ha hecho campo de batalla en todas las grandes guerras de nuestra historia y en 1808 también ocurrió. El resultado fue una lucha feroz calle por calle, casa por casa y en los campos adyacentes junto con grandes bombardeos franceses. El primer asalto francés a cargo del general Lefebvre fracasó ante la inesperada y durísima resistencia de los zaragozanos al mando del general Palafox, en defensa de la Fe, la Patria y el Rey y bajo la inspiración de la Virgen del Pilar. A partir de Diciembre se estableció un nuevo asedio francés a cargo del mariscal Moncey que incluyó minas y destrucción sistemática de las casas.

Además de los civiles, también hubo fuerzas militares de toda España que participaron en la defensa de Zaragoza con distinción, entre ellas el Batallón de Cazadores de Cataluña, unos 625 hombres al mando de don Félix Mas y Fillol, así como 200 hombres de las compañías de miqueletes de Lérida.

Destacó además la inmortal Agustina de Aragón que en realidad era de Barcelona y se llamaba Agustina Zaragoza y Doménech, que disparó un cañón logrando frenar un asalto francés. El famoso poeta inglés Lord Byron le dedicó unos célebres versos.

Historiadores catalanistas han llegado a hablar de “holocausto catalán” para referirse a 1714 porque pudieron morir quizá unos 10.000 civiles en el asedio. Pero en Zaragoza murieron casi 55.000 civiles por combate, hambre o enfermedades y miles de supervivientes fueron deportados en condiciones infrahumanas al norte de Francia para trabajar como esclavos construyendo fortificaciones. En Barcelona en 1714 no ocurrió nada parecido a esa deportación.

Unos 3.000 soldados napoleónicos (franceses y polacos) murieron en los sitios de Zaragoza de 1808-1809. Esta batalla fue muy famosa en la Europa del momento e incluso en nuestros días ha generado numerosas obras de autores extranjeros. En la Guerra de la Independencia, otras dos ciudades españolas, precisamente catalanas, Gerona y Tarragona protagonizaron también resistencias muy heroicas en defensa de la Religión y la Patria.

Rafael María Molina Sánchez. Historiador

Fuentes. Los Sitios de Zaragoza. Comisión Bicentenario. Zaragoza 2008

Historia de los sitios de Zaragoza de 1808-1809.Agustín Alcalde Ibieca. 1833. (reeditada en 1998).4 vols.