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Según informa Religión en Libertad cientos de jóvenes musulmanes de Barcelona son enviados habitualmente a las escuelas coránicas (madrasas) de Gambia y otros lugares donde son adoctrinados y radicalizados. Estos niños catalanes viajan cada año al país africano para estudiar el Corán y la lengua árabe. Se trata de menores de entre 7 y 17 años y pueden estar entre seis meses y 5 años en las madrasas. Se trata de un fenómeno que tiene mucha incidencia en hijos de padres extranjeros, entre la comunidad gambiana instalada en Cataluña.

El objetivo es que sus hijos mantengan las tradiciones y los lazos religiosos y culturales con la comunidad de origen. También deberíamos analizar los posibles vínculos de estas madrasas o escuelas islámicas, sospechosas de tener vínculos directos con terroristas y de brindar una enseñanza extremista para que luego los estudiantes se unan al Estado Islámico.

Se debería llevar a cabo una investigación y seguimiento no solo por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y los Mossos d’Escuadra, sino del Departamento de Enseñanza de la Generalitat y de los Servicios Sociales. Las investigaciones podrían concentrar sus esfuerzos en tres de los municipios con mayor población musulmana de Cataluña. Se trata de Salt, que con una población de 30.103 habitantes tiene un porcentaje de población extranjera del 40%. Pero también de Guissona (49,1%) y Castelló d’Empúries (48%).