bogotc3a1-monserrate-grootFruto de la presencia de los catalanes en América, a lo largo de los siglos, las referencias a Montserrat se fueron extendiendo por todo el continente. En Argentina, por ejemplo, en 1857 se constituyó la Asociación Catalana de Socorros Mutuales Montepío de Montserrat que es la entidad mutual más antigua de Argentina. En Brasil la referencias toponímicas a Montserrat (Montserrate) son varias y las encontramos en Bahía y Río de Janeiro ya desde el siglo XVI y XVII, coincidiendo con una extensión de esta devoción por toda Europa a lo largo de esos siglos. Uno de los difusores fue ni más ni menos que Felipe II quien siempre manifestó devoción por la “Moreneta”. Por cierto, Felipe II ocasionalmente escribió en catalán y así consta en una carta al maestro Francesc Gralla del 23 de diciembre de 1566.

En Perú, como en tantos países americanos, la toponimia nos recuerda la presencia catalana. Podemos encontrar montes con el nombre de Montserrat o Nuria. En Cuzco, en la parroquia de Santiago (patrono de España) se venera la imagen de Nuestra Señora de Montserrat. En la capital, Lima, hay un barrio denominado Montserrate y la Iglesia está bajo la advocación de Nuestra Señora de Montserrat, al igual que una estación de Ferrocarril. La presencia de los catalanes en Ecuador es más tardía y sobre todo se nota a partir del siglo XIX. Sin embargo, la influencia fue importante ya que un barrio de El Salvador se llama precisamente Montserrat. Los catalanes que emigraron allí provenían especialmente de Tarragona, y muchos de ellos de la población de Sarral. Hoy la fábrica más importante de dulces en Centroamérica está regentada por José Puig Puig. En Puerto Rico la presencia catalana ha quedado registrada también en la toponimia, en la fundación de ciudades como Barcelona y Barceloneta o el barrio de Montserrate en la ciudad de Arecibo.