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En la Guerra de África (1860), por expreso deseo de Prim, “sus” Voluntarios siempre formaron en primera línea de fuego. Fue la unidad que tuvo (con diferencia) un mayor número de bajas: un 30% sólo de muertos en combate y, para entender de qué pasta estaba hechos, y como último dato, fueron la única unidad del ejército español en la que no hubo un solo desertor en toda la campaña.

La Diputación de Barcelona (que es quien, de hecho, los había reclutado, costeando sus gastos en la campaña), encargó el diseño de la medalla a Josep Pomar i Lladó, medalla que se acuñaría en los talleres de Bernat Castells, y que constó de tres categorías:

volcat-rev02Categoría Oro: Antonio Prieto Barrio, cintando a Víctor Balaguer, me comenta que se crearon dos piezas en oro: una para el general Prim y la otra para el coronel Francesc Fort Segura, quien comandó a los Voluntarios tras la muerte de Sugranyés.

Categoría plata: 492 unidades, medalla de pecho para los soldados que regresaron

Categoría bronce: 140 unidades, medallas de mano para los familiares de los muertos en combate.

Las tres categorías son idénticas. En su anverso, se ve el escudo de la ciudad de Barcelona y la frase: BARCELONA AGRADECIDA, mientras que en el reverso, entre hojas de palma y roble, se lee: “A LOS VOLUNTARIOS DE CATALUÑA. GUERRA DE ÁFRICA 1860”. La cinta muestra los colores del Principado, cuatro listas rojas sobre campo amarillo.