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Marqués de Comillas

 

La oligarquía industrial y empresarial catalana obtenía grandes beneficios económicos en Cuba. Al ser la isla la primera productora mundial de azúcar y una de las primeras en tabaco y otras plantaciones la isla generaba una gran rentabilidad económica. Se ha calculado que sólo Cuba era más valiosa para la Corona Española que todo el antiguo imperio continental español en Hispanoamérica con excepción de México y el virreinato de Perú por las minas de plata. De la importancia económica y estratégica de Cuba da la medida el interés de Estados Unidos en ella, puesto que ya desde 1850 hizo a España varias ofertas oficiales para comprarla..

La sublevación en Cuba ponía en un evidente riesgo aquel gran negocio. Una Cuba independiente expulsaría a los españoles, incluidos los catalanes por supuesto en beneficio de las grandes empresas norteamericanas. De Estados Unidos provenía toda la ayuda económica y militar a los separatistas cubanos.

Durante la Guerra de los Diez años, la primera guerra cubana, la soberanía española en la isla llegó a correr un grave riesgo. Las “fuerzas vivas” (lo que hoy se llamaría la sociedad civil) de la burguesía catalana se movilizaron para apoyar al máximo el esfuerzo militar en Cuba.

En octubre de 1875 se constituyó la Comisión para la defensa de los intereses españoles en Cuba, un poderoso grupo de presión industrial y económico para animar al Gobierno a emplear la máxima energía militar para sofocar la rebelión cubana. Se redactó un manifiesto solemne.

“Reunidos los representantes de las clases y sociedades con que cuenta Barcelona, así como su prensa diaria, alarmados por la angustiosa situación de Cuba hemos resuelto constituir una Comisión permanente para ayudar al Gobierno en la difícil y patriótica tarea de remediar la situación de Cuba”. El documento animaba al gobierno a tomar todas las decisiones militares por enérgicas y extremas que hayan de ser.

Estaban todos. La flor y nata de la burguesía catalana. Por citar unos pocos:

  • Juan Jaumandreu del Instituto Industrial de Cataluña, (fundado por Juan Güell).
  • Jaime Fontrodona del Fomento de la Producción Nacional.
  • Antonio Xuringer de la Asociación de Propietarios.
  • Cristóbal Taltavull de la Cámara de Comercio.
  • Federico Nicolau por el Círculo Hispano Ultramarino de Barcelona.

Entre otras instituciones. También firmaban el documento los 3 periódicos de la prensa barcelonesa de la época: El Diario de Barcelona, Crónica de Cataluña y la Imprenta.

Una de las principales consecuencias de todo ello fue las suscripción de un importante crédito al Ejército español por más de 40 millones de pesetas, cantidad astronómica en aquella época. Además la burguesía catalana constituyó para apoyar el esfuerzo bélico en Cuba y canalizar las inversiones allí, el Banco Hispano Colonial, que pronto se convertiría en uno de los principales del país, pero que quedó al borde de la quiebra tras 1898. Entre sus directivos estaban apellidos ilustres, lo más granado de la burguesía catalana, como Manuel Girona, los señores Pons, Ferrer, Puig o Taltavull. El presidente era D. Antonio López, marqués de Comillas y dueño de la Compañía Transatlántica, una de las principales navieras europeas de la época.

Extracto del libro Historia de la insurrección de Cuba entre 1868 y 1878 de Emilio Augusto Soulère Vol 2 (1880)

 

Rafael María Molina Sánchez. Historiador