Ha empezado la campaña de las elecciones municipales. Las maquinarias de los partidos, algunas viejas carcasas y otras aún en rodaje, se prestan al combate electoral. En esta primera CATALANADA que ofrecemos a nuestros lectores, caeremos en la contradicción por plantear dos tesis contrarias y de difícil resolución en conjunto. La primera es la importancia de este embate electoral en clave de política general, especialmente en el marco de la estrategia secesionista en Cataluña; la segunda es, precisamente, la perversión de las elecciones municipales por esta misma causa, pues votar pensando que estamos realizando unas elecciones pre-plebiscitarias –término que ha llegado a usar ERC- es caer en la estrategia secesionista es retroalimentarla.
La Batalla de Barcelona
Atila llegó a las puertas de Roma y ahí acabó su historia. Sin batallar fue derrotado ante la Ciudad de las ciudades. Algunos historiadores atribuyen el misterio a que, impresionado, el líder de los Hunos, no se vio con fuerzas ni capacidad de gobernar la inmensidad de la capital del imperio, ni todo lo que ello comportaba.
Los analistas políticos, los especialistas politólogos y los propios secesionistas saben que sin dominar el gobierno municipal de Barcelona su “petit Empire” quedará en nada. Las CUP son como los Hunos, algo más de cien mil votos diseminados por Cataluña con una alta representatividad municipal en los pequeños consejos comarcales. Pero ¿qué puede el denominado “territorio”, frente a la Urbe y su entorno que agrupan tres millones de habitantes y donde el voto secesionista no llega al 20%?

Ada Colau
Una decadente, agonizante y decrépita CiU ha sobrevivido en el gobierno de la Generalitat, mientras ha contado con el apoyo incondicional de un Ayuntamiento mediocre pero con recursos. Javier Trias, uno de los peores alcaldes que ha vivido esta ciudad (y eso que el listón estaba muy, pero que muy bajo), ha apoyado incondicional y económicamente la estrategia nacionalista.
Pero ahora las encuestas, Oráculos de Delfos, han hecho despertar a los daimones del Olimpo nacionalista. Los números no salen y Atila se puede quedar sin Roma y sin Imperio. O al menos sin su sueño. Los medios nacionalistas, en las últimas semanas, braman y acusan a la formación de Ada Colau de “españolista”. No discutiremos sobre un programa político que ni siquiera conoce la imprevista candidata de Barcelona en comú (que agrupa a toda la izquierda radical, no totalmente idependentista).

Javier Trias, alcalde de Barcelona
El caso es que el nacionalismo debe echar el resto en la “Batalla de Barcelona”. Javier Trias (sobrino de un mártir asesinado por la Generalitat de Companys) no ha dudado en saltarse toda ética política, abusando de recursos para publicitar la marca de la ciudad; esto es él mismo y sus siglas CiU. Tampoco ha dudado en programar inauguraciones de obras públicas en la pre-campaña y la propia campaña. No obstante, aún así, los estrategas de CiU saben que centrar la campaña en el secesionismo es abocarse al desastre.
Pase lo que pase el 24 de mayo, lo más probable es que la aritmética parlamentaria, haga imposible un gobierno estable en Barcelona. Y si lo hay será contranatura. Todo ello pone en peligro un “proceso” que nunca empezó y en el que nos han sumergido sin quererlo. Después de las municipales CiU se verá obligado a nuevas cabriolas políticas que sumergirán al secesionismo en un convulsivo letargo: uno de los peores caldos de cultivo del resentimiento que caracteriza al nacionalismo.
La perversión de las elecciones municipales
Por otro lado, conociendo la estrategia nacionalista, las elecciones municipales no pueden ser pervertidas. Utilizarlas como un medio para un fin para el cual no han sido convocadas, desdice la democracia y corrompe la estructura política. Pensemos lo que nos enseña la historia: en 1931, unas elecciones trajeron una República. Todos conocemos las consecuencias de ese desastroso parto contra ilegalidad: España no pudo digerirlo.
¿Cuál es la mejor arma contra el secesionismo? ¿votar el clave nacionalista-no nacionalista? Eso sería caer en la trampa del nacionalismo. Posiblemente sea inevitable, pues la trampa ya estaba tendida desde hace mucho tiempo y los tramperos fueron más listos que las presas. Y, por desgracia, en la democracia, la gente ya no vota en función de intereses generales, o bien común, sino de odios, fobias, impulsos y sentimientos.
Los llamados partidos constitucionalistas hacen una llamada al voto masivo en Cataluña. Evidentemente, ello es un grito desesperado a que se les vote a ellos, en cuanto que únicos garantes para frenar el secesionismo. Sin embargo, extraña ver la cortedad de miras de estos partidos, su falta de estrategia a largo plazo, su falta de contenidos programáticos y, evidentemente, su carencia de carisma.
Muchos ya han vendido infinidad de veces su alma votando a los que han aprovechado el voto sincero para, con él, consagrar su modus vivendi. ¿Hay que venderla una vez más? O ya es hora se ser sinceros con uno mismo. La democracia de los perversos, pervierte la democracia. Las gentes que votan contra su conciencia por miedo a otros, serán devorados por sus propios temores. Las elecciones municipales son para elegir a nuestros alcaldes y concejales. Y punto. Todo lo demás es sumergirnos en una dialéctica que sale de la esfera política y nos lanza al abismo; es adentrarnos en un escenario de una obra de teatro que no hemos escogido.
Pocos, entre los que decidan votar, lo harán pensando realmente en el bien de sus ayuntamientos, municipios o villas. Muchos lo harán en clave de “conflicto nacionalista” y aunque voten a partidos no nacionalistas lo harán bajo a hégira del proceso. ¡Qué poco han aprendido los dos grandes partidos nacionales de las estrategias del sanguinolento nacionalismo vasco! ¡Cuánto han aprendido, sin embargo, los nacionalistas catalanes de aquél!; de sus estrategias, de su capacidad de arrinconar al gigante Estado acobardado y acomplejado, sabedores de sus debilidades y torpezas.
Suceda lo que suceda las próximas elecciones municipales, aunque descienda la fuerza electoral nacionalista, seguimos en un tablero de juego que han diseñado ellos. La inteligencia política suele ser fruto del retorcimiento mental o bien de un don que raras veces concede la historia a los gobernantes. El nacionalismo la ha desarrollado por perversión y resentimiento, y los constitucionalistas, de momento carecen de ella. Los dones son gratuitos y no se compran.
SOMATEMPS*
Esta primera CATALANADA quiere servir también como «Comunicado de Somatemps ante las elecciones municipales de 24 de mayo de 2015».

El nacionalismo catalán sigue llevando la iniciativa política, incluso en unas elecciones municipales.
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Esta foto con esa formacion recuerda mucho a esa exibiciones de un tal adolfo
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Muy buen artículo. Enhorabuena!
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