Por qué España no se defiende


LO RONDINAIRE

30 de julio de 2026. Miles de moros, hombres jóvenes en su abrumadora mayoría, invaden la ciudad española de Ceuta. Según las fuentes, entre 30 y 40.000. Poco antes de la medianoche comienza también la invasión de Melilla. Nadie ha hecho nada por evitarlo. Es imposible que al CNI se le hayan pasado por alto al menos 30 mil moros rondando la frontera, con lo cual lo sabían pero como si no. La Guardia Civil tampoco ha hecho nada. Ni el Gobierno. Ese que ostenta el título de rey, por supuesto, ni una palabra. Otro felón, como el padre. De tal palo, tal astilla. Nos han invadido y los que debían y podían hacer algo han mirado hacia otro lado. Traidores todos, del primero al último. Así seréis recordados.

La cuestión es, ¿por qué?

Hay algunas razones de orden externo y otras de orden interno. Empecemos por lo que nos viene de fuera.

En el orden geopolítico post II Guerra Mundial, España era una anomalía. EE. UU. se eleva al nivel de superpotencia y ejerce un papel dominante internacionalmente con la única oposición de la URSS. Los yankis son fundamentalmente quienes pilotan la llamada Transición española, eliminado el principal escollo, el almirante don Luis Carrero Blanco. Precisamente el almirante fue uno de los impulsores del Proyecto Islero, que pretendía desarrollar la bomba nuclear en España, motivo por el que muy probablemente fue asesinado pues, como dijo Kissinger, «una España fuerte es una España peligrosa» y nadie quería ni quiere tal cosa.

Nuestro país fue sometido progresivamente a un proceso de ingeniería social. Música moderna, divorcio, cine del destape, aborto… Ya lo dijo el socialista Alfonso Guerra en 1982: «A España no la va a conocer ni la madre que la parió». Y efectivamente, así ha sido.

En todo este proceso hubo una figura clave: el Felón Mayor del Reino, Juan Carlos I, fiel servidor del amigo norteamericano. Habrá quien todavía se quiera dejar engañar por el campechano, pero el Juanca es un traidor de primera categoría. Hoy sabemos, de hecho, que don Juan Carlos conocía los planes de Marruecos para llevar a cabo la Marcha Verde. ¿Y qué hizo? Pues nada. Qué narices iba a hacer, si no ejercía realmente de Rey de España sino de agente de la CIA. Miró para otro lado y punto.

Si la invasión de Ceuta no es un acto de guerra, ¿qué es?

En fin, que el Régimen del 78 nace no para traernos la democracia, la libertad ni el progreso, no. Nace para la postración y sometimiento de España a los intereses de potencias extranjeras, principalmente EE. UU.

Por lo que respecta a las cuestiones de orden interno la cosa es peor aún. Porque uno puede entender, aunque no lo comparta, que los amos del cortijo —esto es, los yankis— quieran que todo el mundo les obedezca. Pero que los propios españoles —al menos una parte— pongan empeño en lo mismo es para hacérselo mirar.

El factor principal para que algunos  españoles—muchos— actúen contra los intereses de España y el pueblo español radica en la concepción misma de España, a la que consideran un ente esencialmente fascista. Y en ese saco no están sólo los nacionalistas vascos, catalanes o, en menor medida, los gallegos. En absoluto. Está prácticamente toda la izquierda. Con tal descomposición interna, poco es lo que nos pasa. Así, el sentimiento patriótico ha sido laminado completamente en España.

Luego están los de la derecha —o supuesta derecha—, centro o lo que sean a esta hora. Unos tipos que se distinguen del PSOE en que simplemente defienden, a veces, un tímido nacionalismo español. Pero tampoco mucho, no sea que los socialistas —que son lo que realmente imponen eso que llaman hoy en día el relato— les llamen fachas. Los que estén deseando que Pedro Sánchez deje de desgobernar España, que piensen que luego vienen estos, si es que queda algo que desgobernar. Menudo panorama.

Aparte de esto, en España somos muy modernos, tolerantes y resilientes, y mientras Marruecos libera presos y los envía a España, mientras Mohamed VI se encarga de crear una quinta columna en territorio español, y mientras prepara minuciosamente la invasión de dos ciudades española, aquí estamos con la monserga del cambio climático, los taponcitos enganchados a la botella, el orgullo gay, los perritos, la playa, las placas solares, la regularización de inmigrantes, la masculinidad tóxica, el Instagram y el Mundial de fútbol.

Que sepan todos que España no es un Estado fallido en absoluto. Que el Régimen del 78 nació para esto. El Estado funciona perfectamente, sólo que ha pervertido sus fines. Desengáñense aquellos incautos —por no llamarles otra cosa— que esperan que algún partido político salve a España o la defienda.

No esperen nada del Gobierno ni de la oposición; ni de la policía, ni de la Guardia Civil, ni de los militares —¡cumplen órdenes, aunque sean una felonía!—; no esperen nada de Felipe VI: otro traidor —de casta le viene al galgo. Tampoco esperen nada de la Unión Europea. Tengan esto claro: SÓLO EL PUEBLO SALVA AL PUEBLO. Lo que no hagamos los españoles mismos, no lo hará nadie.

En fin, ¿cómo vamos a defendernos si la masculinidad, si la virilidad, si la hombría, si tener cojones es considerado algo negativo? ¿Cómo vamos a defendernos si no hay autoridad alguna, si hasta el más tonto se ríe de la policía? ¿Cómo vamos a defendernos si no somos capaces de comprometernos ni de sacrificarnos por nada? ¿Cómo vamos a defendernos si no entendemos que hay cosas más valiosas que el propio disfrute, es más, que la propia vida? ¿Cómo vamos a defendernos si los narcos se ríen de la  Guardia Civil en el Estrecho? ¿Cómo vamos a defendernos si el Estado tolera que ocupen nuestras casas? ¿Cómo vamos a defendernos como país si estamos en manos de unos tipos que odian la propia idea de España? ¿Cómo vamos a defendernos si la derecha es sionista y Marruecos es aliado de Israel y EE. UU? ¿Cómo vamos a defendernos si han reducido España a una marca y a la selección de fútbol? ¿Cómo vamos a defendernos  si en los libros de historia escolares se miente y se criminaliza nuestro pasado? ¿Cómo vamos a defendernos si le pagamos la construcción del tranvía al país que nos invade? ¿Cómo vamos a defendernos si la élite que ostenta el poder sólo mira por su propio beneficio? ¿Cómo vamos a defendernos si media España odia a la otra media, a la que considera fascista? ¿Cómo vamos a defendernos si no hay voluntad alguna de hacerlo?

Y acabo: ¿Cómo vamos a defendernos si, mientras somos invadidos, el Ministro del Interior, un expresidente socialista —Felipe González— y mandos policiales y militares están de celebración en la Embajada de Marruecos? Es imposible. No hay calificativos para lo que esto supone. Si digo lo que pienso acabo en la cárcel.

O cae el 78 o cae España. No hay más.

FUENTE



Categorías:OPINIÓN

Deja un comentario

DESPERTA

Red sociocultural