ENTREVISTA A PÍO MOA: “La ley de memoria democrática es totalitaria”


Hoy martes a las siete de la tarde tendrá lugar en el Casino de Madrid la presentación de la tercera edición de la obra Por qué el Frente Popular perdió la Guerra Civil (editorial ACTAS) del prestigioso historiador Pío Moa, que ha tenido la amabilidad de atendernos sobre algunos de los temas que aborda en su libro.

¿Por qué decidió escribir un libro sobre las causas de la derrota del Frente Popular?

La cuestión es clave en la política actual, que por parte de la izquierda, los separatistas y el PP, se apoya en una mitificación del Frente Popular, que propiamente fue un régimen de terror. Si no saneamos la historia de la falsedad profesionalizada que sufrimos, esta seguirá envenenando el presente y comprometiendo el futuro. Importa señalar que su falsedad es tan evidente que necesitan rehuir el debate y refugiarse en una ley de “memoria” de tipo soviético, amenazando despóticamente a los historiadores serios, que lógicamente discrepan de esa amalgama de embustes.

Usted afirma que es hora de eliminar el término “República” durante la Guerra Civil, porque eso sugiere continuidad y genera mil distorsiones…

El término República es correcto para el régimen instalado entre abril de 1931 y abril de 1936. Lo que vino después fue un régimen distinto, de Frente Popular, que precisamente destruyó la legalidad republicana en dos movimientos: la insurrección de octubre de 1934, fracasada pero que dejó a la república malherida, y las elecciones fraudulentas de 1936, que ya destruyeron por completo dicha legalidad. Durante la guerra no hubo “bando republicano”, como se dice, sino frentepopulista o propiamente rojo. No explicar la diferencia es distorsionar de modo radical la historia.

Y es un libro que enciende el debate porque considera que el conflicto «aún no se ha asimilado».

No se ha asimilado porque toda la política seguida en España desde hace bastantes años se basa en la falsedad de que el Frente Popular defendía la libertad y la democracia, y los nacionales la tiranía. Fue casi exactamente al revés. Es cierto que el franquismo restringió después las libertades políticas de los que habían ocasionado la guerra civil, al sublevarse en el 34 y destruir la legalidad en el 36. Pero, entre otras cosas, permitió una gran libertad personal, así llamada la que no está reglamentada por el Estado. El Estado franquista siempre fue muy pequeño, y no pretendía reglamentar hasta los sentimientos de las personas con leyes totalitarias de “odio” y similares. Ni dictar lo que debían pensar los españoles de su historia, como las leyes actuales que se dicen democráticas y son precisamente lo contrario. Es muy importante distinguir estas cosas para que la historia no se convierta en un galimatías.

¿Qué supone para usted presentar ya la tercera edición del libro en un marco como el Casino de Madrid?

Al margen del problema del virus, supone la necesidad de ayudar a derrotar las versiones falsarias y calumniosas que tanto daño actual están causando, con el resurgimiento de odios y de problemas que debían estar superados, y que de hecho lo estaban hasta que ahora los desarrolla un nuevo Frente Popular compuesto, como el anterior, de totalitarios, separatistas y golpistas. No debe olvidarse que Azaña fue un clásico golpista.

Siempre se ha dicho que el Frente Popular perdió la guerra porque sus partidos se dedicaron a hacer política mientras Franco hacia la guerra. ¿Está de acuerdo?

Eso es una simplificación muy tosca. Los dos bandos se encontraron con los mismos problemas: reconstruir el estado, reconstruir el ejército, unificar la acción entre sus distintos partidos o “familias” –cosa muy difícil tanto en un bando como en el otro–, conseguir armas y ayuda de otros países, desplegar una política internacional, etc. Solo que Franco lo hizo mejor que sus contrarios, y aún así le costó casi tres años vencer al Frente Popular, con peligro de que la guerra de España se mezclara con la mundial que surgió solo cinco meses después, y que podría haber dado un giro a todo.

Se suele ocultar la calamitosa gestión económica del Frente Popular durante la Guerra, con su economía colectivizada, mientras la gestión de Franco económica y financiera durante la Guerra fue muy acertada. No se pasó hambre ni hubo racionamiento en la Zona Nacional.

El Frente Popular prácticamente desarticuló la economía en su zona, creando miseria y hambre masiva, la mayor de España en el siglo XX. Fue además, como digo, un régimen de terror incluso entre los mismos partidos de aquel frente, debido a la necesidad de unificar la acción política y militar, como querían los comunistas, única esperanza que tenían de ganar. Precisamente los comunistas vieron muy pronto que había que acabar con las colectivizaciones demenciales de anarquistas y socialistas, pero no lo consiguieron del todo. Franco fue mucho más hábil: consiguió esa unidad con muy poca represión. Y una de sus consecuencias fue también la económica. En el bando nacional hubo economía libre, estuvo bien asegurado el abastecimiento y no hubo hambre.

Es curioso que se achaque la miseria económica de los primeros años de la posguerra a Franco, cuando fue motivada por la absorción de la ruinosa zona roja por la nacional. Es equiparable a la absorción de la RDA por la RFA, en Alemania, que produjo serios inconvenientes económicos a la segunda durante unos años.

Es parte de la historia distorsionada que predica el nuevo Frente Popular, para justificarse. España tuvo que afrontar la reconstrucción con medio país desarticulado y arruinado económicamente; luego sufrió las restricciones comerciales impuestas por Inglaterra y Usa durante la II Guerra Mundial; luego el maquis y un aislamiento criminal que pretendía crear una gran hambruna en España. A pesar de todo, España se reconstruyó muy bien, para las circunstancias, sin deber nada a los ejércitos useño o, indirectamente, soviético ni a las finanzas useñas, al revés que el resto de Europa occidental. Este fue un mérito moral y material inmenso, que los “memoriadores” no suelen tener en cuenta.

También nos suelen ocultar las duras declaraciones y reflexiones de personajes como Azaña o Negrín sobre el papel del separatismo catalán de Companys. Es curioso que las descalificaciones anticatalanistas de Azaña, Negrín y otros líderes del frente Popular son más fuertes que las que nunca hizo Franco.

Bueno, entre todos ellos hubo una colaboración intensa desde el principio de la República, pero también fricciones. Durante la guerra las fricciones se hicieron más fuertes, porque la guerra imponía unidad y dirección de acción, y los separatistas no lo querían entender y la saboteaban. De hecho, tanto los separatistas vascos como los catalanes fueron una ayuda muy importante, si bien involuntaria, para que triunfara Franco. Por eso también su represión en la posguerra fue mucho más benévola que sobre los otros.

Igualmente algunos piensan que el Frente Popular fracasó a la hora de organizar un ejército revolucionario que fuese eficaz.

Al contrario, gracias sobre todo a los comunistas se organizó un ejército rojo imitado del soviético que fue muy difícil de vencer. Lo que fracasó fue enseguida el ejército inicial basado en las milicias de sindicatos y partidos, y ese fracaso obligó a los comunistas a imponer su línea de acción. El llamado Ejército Popular de la República (ni era popular ni de la república) fue una modalidad de ejército revolucionario.

Se ha magnificado el suministro de armas de Alemania e Italia a Franco, ocultando además que si el frente Popular no recibió tanto armamento de la URSS y otros países fue en gran medida por la eficacia de la Armada Nacional.

En conjunto, el bando rojo recibió un número de armas muy parecido a los nacionales, y varias de ellas, como los tanques y los aviones, sobre todo al principio, superiores a los alemanes o italianos. Es más, después de la derrota del Ebro, Stalin envió la mayor remesa de armas de la guerra, que el gobierno de Negrín apenas pudo utilizar debido a la rapidez del avance nacional en Cataluña. Si ese avance hubiera sido lento y las armas hubieran llegado de lleno, la guerra habría podido prolongarse bastantes meses más e incluso complicarse con la guerra europea que se gestaba ya. Por otra parte es cierto que la Armada nacional logró capturar muchos envíos soviéticos y obstaculizar otros, actuando hasta en el Báltico y el mar del Norte, lo que influyó en el balance final. Fue un factor importante, del que se ha hablado muy poco.

Digamos en resumen que la clarificación de la Guerra Civil y del carácter de los contendientes tiene una doble vertiente: la propiamente histórica y la actual política. Es bien evidente que el  presente Frente Popular y sus memoriadores se basan en la falsificación sistemática. Sus leyes de “memoria” histórica o “democrática” (esto es el colmo del contrasentido) demuestran por una parte su carácter totalitario y por otra la debilidad de sus versiones, incapaces de sostenerse en un debate libre y serio.

Por Javier Navascués



Categorías:Entrevistas

7 respuestas

  1. Don Pio Moa es sin lugar a dudas nuestro HISTORIADOR con mayusculas , la persona a la cual los españoles de bien no podemos por menos que estarle inmensamente agradecidos por su cultura y clarividencia. Tengo 63 años ,soy militar ,defensor a ultranza de la España del Caudillo y su legado ,aun con sus fallos y errores y por encima de todo enemigo acerrimo de todo lo que huele a rojo y antiespañol . Por desgracia estos picapiedras ( Pedro y Pablo ) que nos mal gobiernan quieren cargarse esta gran y antigua nacion y en esa andan metidos . Pero no lo van a conseguir .Gracias a Dios tenemos a gente como Don Pio Moa y a millones de españoles que aun tenemos muy fresco el juramento que un dia hicimos ante nuestra bandera rojigualda . Animo a todos .No dejaremos que esta caterva de rojos indocumentados destruyan el legado de nuestros mayores . Viva España . Arriba España.

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  2. El triunfo electoral de las izquierdas en febrero de 1936 supuso en España la desaparición inmediata del Estado de Derecho, sustituido por la anarquía, la violencia y el caos.
    Y es así de cierto, La Guerra Civil fue una guerra de liberación contra el comunismo y no contra la II República. Mientras el Alcázar de Toledo se defendía inicialmente con la bandera tricolor de la República, los asediadores enarbolaban sintomáticamente “solo” la bandera roja con la HOZ Y EL MARTILLO. Las primeras columnas gubernamentales que salieron de Madrid llevaban el brazalete rojo con distintivo, como los llevaron los comunistas en la guerra civil rusa. La coalición del Frente Popular evitaron siempre denominarse nacionales o españoles. El ejército Popular Republicano tenía carácter revolucionario, el brazo armado de la revolución. Esta ideología y sus tradiciones tenían que brotar de las milicias revolucionarias. Todos sabemos lo que significa el adjetivo popular en el vocablo democracia en los “regímenes comunistas”. Después de las elecciones fraudulentas de febrero del 36, donde se alzó con la victoria el Frente Popular, comenzó el exterminio sistemático del adversario ideológico y político, se produjo la disolución del Ejército y la entrega de armamento a las organizaciones políticas sindicales, además otros aspectos; todo lo anterior conlleva a la persecución política y religiosa.
    La Guerra Civil duró menos de tres años. Pongamos otros ejemplos contemporáneos y veremos que el balance es netamente favorable al Generalísimo.

    La figura de Franco está fuertemente distorsionada por su carga política. Derrotó en el campo de batalla al Frente Popular (capitalizado por el comunismo) y lo desterró de la política española durante mas de 40 años. Esa victoria le granjeó unos enemigos irreconciliables, que no se lo han perdonado, ni entonces ni después de transcurridos casi “medio siglo” desde su fallecimiento.

    Juan Negrín, presidente del Gobierno de la II República, en 1938, había llegado a un acuerdo con STALIN para implantar una dictadura comunista en España.
    Franco dijo: Siempre que el régimen republicano pueda impedir la anarquía o no de la entrega a Moscú hay que apoyar la República.
    Franco con su ejército salvó a España del marxismo.

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  3. Sin duda, como comenta, para mí acertadamente Pío Mora, el Gobierno Republicano duró hasta el cese del Presidente Alcalá Zamora en Abril del 36. Luego se convirtió en el Gobierno del Frente Popular, otra cosa.

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  4. La ignorancia, tanto entre la gente mayor como de la juventud sobre la republica y la guerra civil, es espectacular, gracias a esto la Ley de la Mem. Histórica como la Democrática pueden expandirse sin límites ni obstáculos en la generación actual.
    Hay que reconocer que los Socialistas son unos maestros en el arte de la manipulación.

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