Las excelentes crónicas contemporáneas sobre las guerras de Cuba y Filipinas


 

Portada de la obra de Emilio Reverter Delmás

Es curioso como hoy en día el Sistema y sus medios nos repiten hasta la saciedad, como uno de sus mantras principales, que nunca existió la libertad de expresión y de prensa en España hasta nuestros días. Que actualmente, gracias  a la “maravillosa” democracia “que tanto nos costó lograr” gozamos de una libertad de expresión, de una transparencia desde el gobierno y de la posibilidad de una información instantánea, que jamás habían soñado nuestros ancestros. 

Y sin embargo, se trata de una afirmación completamente falaz y falsa. Hubo otras épocas donde en España los gobiernos permitían unos niveles de información y de debate sobre guerras o grandes problemas nacionales mucho mayores que hoy en día. Hemos visto esta nula sinceridad desde el gobierno, por ejemplo, en el tema del Covid, donde la desinformación y las ocultaciones y encubrimientos desde el poder han estado a la orden del día. Y lo vemos en una multitud de ámbitos. En realidad, decir que nunca ha habido menos libertad que ahora, sería mucho más cierto. 

Por sólo citar una materia concreta donde hace más de un siglo se informaba con mucha más libertad se puede referir el caso de las libros de crónicas periodísticas sobre las guerras contrainsurgentes en Cuba y Filipinas. Por sorprendente que parezca, la verdad es que en aquella época, tanto en la Guerra de los Diez Años (1868-1878) en Cuba, como en las últimas guerras de ultramar de Cuba y Filipinas de 1895-1898 algunos periodistas españoles de la época o militares veteranos, en algún caso, escribieron y publicaron, casi en tiempo real, gruesos tomos donde se explicaban con todo detalle cuales eran, donde ocurrían y como eran los combates entre las tropas españolas y las guerrillas insurgentes. Y no eran obras complacientes con los gobiernos españoles de la época, sino que en ocasiones lanzaban duras críticas , contra la falta de medios de la que a veces adolecían las tropas o contra las tácticas de nuestros generales. 

Es el caso, por ejemplo, del periodista catalán Emilio Reverter Delmás que escribió 5 gruesos tomos sobre la Guerra de Cuba y 2 sobre la de Filipinas, publicados entre 1896 y 1899. O también los otros 5 volúmenes sobre las guerras de Cuba y Filipinas del periodista Rafael Guerrero, publicados entre 1897 y 1899. O del exhaustivo volumen sobre la campaña de Filipinas de 1897, escrito por el coronel Monteverde, publicado en ese mismo año. 

Volúmenes de la obra de Reverter Delmás

También se pueden citar los 3 volúmenes de 1.200 páginas cada uno, sobre estos conflictos de Ultramar, de Conde de Salazar y Souleret, publicados  también mientras ocurrían los acontecimientos y que además de los combates intercala la narración de los hechos políticos en España, con pasión política, pero consiguiendo una narración de gran interés. 

Lo que más llama la atención de libros como éstos, que han sido llamados “las últimas Crónicas de Indias” es como sus autores lograron ofrecer narraciones de gran interés histórico, haciendo gala de un sentido crítico admirable y sin miedo a las reacciones de unos gobiernos de España, que permitían, a pesar de una ligera censura de guerra, una libertad de información mucho mayor que actualmente cuando, por otro lado, la valentía de los periodistas de los grandes medios brilla por su ausencia y su sometimiento al poder es notorio. Baste recordar simplememente que después de casi 10 años desde que las tropas españolas salieron de Afganistán, nada se sabe de su participación en esta guerra porque todo sigue cuidadosamente oculto por el Gobierno (éste y el anterior) como información reservada.

Ya en las Crónicas del Siglo de oro español llama la atención la notable capacidad crítica de sus autores, que no dudan en críticar las decisiones de los reyes en numerosas ocasiones. En definitiva, lejos de vivir en una época de gran libertad de prensa e información, no es exagerado decir que los gobiernos de Occidente nunca han sido más tiránicos que ahora, a principios del siglo XXI.

RAFAEL MARÍA MOLINA



Categorías:HISPANIDAD

8 respuestas

  1. Pues habrá que presentar una iniciativa legislativa popular que prohiba la financiación de los medios de comunicación por el Estado, todo subsidio, así como toda donación de corporaciones privadas a la prensa u otros medios. Si venden noticias, que se financien con sus lectores.

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    • El problema está en que en la democracias, el que decide en última palabra es el elector, por lo que es vital controlar al elector con el control de la información: la información crea opinión.

      ¿Qué son los medios de comunicación?

      Son negocios, con dueños que tienen unos intereses políticos y económicos muy determinados. No son neutros ni neutrales.

      Para muestra, un botón:

      Mira la campaña de acoso y derribo obsesiva de los medios de comunicación estadounidenses, que son de propiedad judía, contra Trump. Desde el mismo momento en que fue votado por el electorado a la Presidencia del país.

      ¿Es esto democracia?

      Y no porque Trump sea antisionista.

      Muy al contrario: precisamente es el Presidente que más ha hecho por Israel, tanto por atreverse a reconocer Jerusalén como la capital del Estado judío
      (“traslado” espiritual de la embajada a Jerusalén , así como forzar a que los Países del Golfo reconozcan de una manera o de otra el Estado judío contra Palestina…)

      Y sin embargo Trump es el representante del hombre blanco, europeo y cristiano y lo contrario del marxismo cultural y las políticas “identitarias” de división y conflicto de la nación.

      No importa pues lo que elija el Pueblo.

      Y si no ha elegido como se le ha ordenado, a la próxima oportunidad será la vencida.

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      • Bien, pues la solución es que los ciudadanos más conscientes impulsen una medida legal como la que propongo. En este momento, precisamente ahora, hay más y más descontento general con los medios y la credibilidad de éstos está por los suelos.

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        • La solución es que los ciudadanos dejen de votar engañifa de políticos
          PP-SOEistas que NO NOS REPRESENTAN y que están destruyendo Cataluña y España.

          La estafa de “necesitamos una Ley” ( por ejemplo, que impida robar a los políticos) sólo hace disculpar al criminal y alargar en el tiempo el mismo problema hasta la eternidad, porque, créame, cuando los corruptos políticos hacen o no hacen nada, es por su interés, nunca en el nuestro.

          40 años son demasiados años de tomadura de pelo continúa, enfrentamientos y ruina total.

          Parece que no aprendemos nunca.

          Esto NO pasa en los países civilizados.

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  2. Un momento y vamos a ir por partes. Que hubo insignes escritores que se ocuparon de dejar inscrita una veracidad de todo cuánto ocurrió en los desastres de las pérdidas de Cuba y Filipinas, esto es una realidad indiscutible que nadie pone en duda. En cuanto a lo que se pudiera referir a los periodistas de entonces, que no existían como tal, pero si estaban los que se lanzaban a los conflictos para transmitir e directo por escrito la información de todo cuanto presenciaban, estos personajes por desgracia dejaban mucho que desear. No precisamente por el trabajo que ejercitaban, que era verdaderamente encomiable, el problema venía por los dirigentes españoles que haciendo algo similar a lo que está ocurriendo ahora con la pandemia del Covi 19, también aplicaban esa política tortuosa de arrinconar la información, o simplemente eliminarla, si por lo que fuera pudiera comprometer a las estrategias que se pudieran suscitar desde la misma administración del Estado. Y he hablado de estrategias, porque durante aquellos conflictos se estableció una confusión con el dominio y el vacileo que nos concedían los norteamericanos, que pusieron en más de una ocasión en un intríngulis de confusión y de duda a nuestros gobernantes, que eran incapaces de acertar lo que estaban pasando, eso lo traducían en la ocultación y el encubrimiento de cualquier noticia, solo por miedo a lo que pudiera trascender. Aquello no era siquiera censura, pues a fin de cuentas censurar era prohibir lo que se había visto. Aquello era una profunda ocultación e encubrimiento, de todo cuanto se pretendiera informar. En el fondo algo similar a lo que también ocurrió en las guerras de Bosnia, o en lo que puedan estar haciendo nuestras tropas en Afganistán. Y es que en lo que se pueda referir a una información verídica y real, hay muchas veces donde la actuación de la política no tiene perdón de Dios.

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    • El problema no estaba ahi.

      El problema fue que la masonería internaci

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      • El problema es que la masonería internacional había decidido entregar las provincias de Cubas y Filipinas a Estados Unidos y quienes defendieron la integridad nacional eran principalmente soldados de reemplazo.

        Estas guerras, que no fueron populares en Cuba y Filipinas, donde la población era predominantemente proespañola o indiferente, hubo que pagar con impuestos, que pagaban todos.

        A esto hay que añadir que el lobby de los grandes propietarios del azúcar, que vendían el 90% de su producción en Estados Unidos, querían que estas provincias fuesen colonias de Estados Unidos para tener garantizada el acceso libre al mercado norteamericano sin trabas ni aranceles.

        De todos modos si que es sintomático la honradez y profesionalidad de los periodistas de la época. Hoy son “intelectuales engages” listos para colaborar con lo que SOROS y sus amigos decidan lo que es “progresista”.

        Parece que vamos para atrás como los cangrejos.

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  3. Totalmente de acuerdo.
    Lo de desde 1.978 es una verguenza siendo en 2020 la peor epoca con diferencia!!!😡
    Diría q aún peor q en el franquismo o mejor dicho tardofranquismo…
    Los sanaticos malignos de todos los signos ideológicos nos han metido un gol en nuestra propia porteria contando siempre con la coloboracion necesario de TODOS los medios de comunicación… dandose la desgraciada circunstancia de q no nos podemos fiar de ninguno…
    Esta es una epoca infernal para las personas q nos gusta la libertad!!!
    Nunca en mi vida – y naci en los años 50 del siglo XX – me he sentido tan coaccionada – por la Sociedad – para exponer mis opiniones en publico tanto en el ambito social o familiar.
    Tampoco he oido tantos prejuicios ni dogmas, mantras, etc etc.
    Los libres estamos prisioneros…
    Las naciones salvando las distancias son una especie de campos de reeducacion “comodos” es decir, con tiendas “bonitas” de ropa, etc… Muchos zapaterías, pocas librerias… Supermercados… Eso si todos de las mismas cadenas, los cafes y restaurantes, bodegas, etc igual… o sea todo es igual vayas donde vayas…
    Y con la pandemia ya es la cabose…
    Se da la paradoja q en un mercadillo de segunda mano de ropa – por ejemplo- se encuentra mas variedad de vestuario q en las tiendas de las ciudades y pueblos…
    Todo es un “monopolio modelno” hasta en las conversaciones sociales, periódicos, teles, radios, etc…
    Soy yo q me estoy chalando o es asi???

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