HISPANIA: Jerónimo de Ayanz y Beaumont inventó la máquina de vapor un siglo antes que el inglés Savery


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Ayanz y Beaumont, Jerónimo de. Guenduláin (Navarra), 1553 – Madrid, 23.III.1613. Inventor, ingeniero, científico, administrador de minas, comendador, regidor, gobernador, militar, pintor, cantante y compositor de música.

Nació en 1553 en el señorío de Guenduláin, cerca de Pamplona, perteneciente a la casa de los Ayanz por la rama paterna y de los Beaumont por la materna, apellidos de la alta nobleza navarra. Era el segundo de una familia de cuatro hermanos, y, al no heredar el señorío, se dedicó a actividades militares y cortesanas.

Con catorce años marchó a Madrid para ser paje del rey Felipe II, al que serviría en relevantes cargos durante la vida del Monarca. Jerónimo de Ayanz adquirió su formación en actividades de la milicia, sirviendo en las campañas de La Goleta, Lombardía, Flandes y Portugal. En la jornada de Flandes fue herido gravemente en una acción en que se hizo famoso por su valor y su fuerza física. Casado con Luisa Dávalos, de una influyente familia de Murcia, tuvo cuatro hijos que murieron tempranamente. Vivió en Murcia actuando como regidor de la ciudad, impulsando la construcción de defensas militares en la costa, así como la actividad del puerto de Cartagena. Intervino en la defensa de La Coruña contra los ingleses. Nombrado por el Rey caballero de la Orden de Calatrava y comendador de la misma, administró tres ricas encomiendas de la Orden. Fue nombrado luego gobernador de Martos, donde permaneció hasta 1597 y donde revitalizó la producción local y la cría de caballos.

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En 1597 fue nombrado por Felipe II administrador general de las minas del reino, recorriendo los yacimientos mineros y haciendo ensayos de los minerales con procedimientos de su invención. En una inspección minera estuvo a punto de morir por los gases tóxicos desprendidos, lo que le llevó a idear sistemas para poder respirar en aire viciado. Concibió también la forma de beneficiar la plata de las ricas minas del Potosí en América y de poder desaguar las profundas galerías subterráneas, incluso con el empleo de máquinas de vapor de las que fue el primer inventor, un siglo antes que las del inglés Savery.

A partir de 1599 residió durante dos años en Madrid, donde realizó ante la Corte diferentes experimentos metalúrgicos para mostrar la posibilidad de explotar varios metales útiles para la industria. También propuso un sistema económico basado en la liberalización de las minas, la organización del trabajo, la rebaja de los costes de la explotación y la creación de escuelas especializadas de minería. Esta propuesta era demasiado avanzada para la mentalidad de la Corte de Felipe III y no fue ni entendida ni aceptada.

Unknown

3 comentarios

  1. Seguro que este ingenio no tiene una triste calle a su nombre ni en Madrid, ni en Murcia ni en Martos.

    El problema, claro, es que es español y católico; por lo que echa por tierra la propaganda interesada de los ilustrados afrancesados y masones del Gran Oriente de Francia de que el “atraso” de España se debe a ser católica , ser una monarquía y haber expulsado a los judíos.

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  2. Desde Castilla:
    No me sorprende. De hecho, es lo normal. Lo anormal es que sigamos tragando el cambio que nos vino con el Voltaire y demás masones Franco-ingleses que nos odian. Pero en la envidia está la penitencia. Mucho ánimo amigos de Somatemps.

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